Pese a que la máxima entidad futbolera, FIFA, respondió que apelaba a un artículo del reglamento FIFA para habilitar al delantero estadounidense, nunca detalló la razón.
Por: Iván Peña Ropaín.
Después del “bembé” del Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, en el que se le vio pletórico porque lo catalogó como todo un éxito, al presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Gianni Infantino, se le comenzó a desdibujar un poco esa alegría de su rostro.
Lo anterior, una vez se conoció, en las últimas horas, que la Federación Noruega de Fútbol (FNF) anunció que denunciará ante el Comité de Ética de la FIFA el levantamiento de la suspensión del delantero de la Selección Estados Unidos, Folarin Balogun, después de la presunta intervención del presidente del país más poderoso del mundo, Donald Trump.
“Cuando se elude una norma como esta, se entra en una pendiente resbaladiza que pondrá en peligro todo el fútbol. Cuestionar sus reglas fundamentales constituye una amenaza para este deporte”, subrayó la presidenta de la Federación, Lisa Klaveness.
Prosiguió dicha funcionaria futbolera: “En primer lugar, esto nunca debería haber ocurrido. Ahora es esencial tener una comunicación honesta al respecto. Todos sabemos que este veredicto fue influenciado por fuerzas externas y que no siguió el procedimiento adecuado”.
Si bien ese jugador ‘gringo’, que era una de las figuras principales de USA, no hizo nada en el juego para el que fue habilitado, pues cayeron goleados 4-0 en los octavos de final ante Bélgica, Klaveness precisó: “Necesitamos que el dirigente de la FIFA reconozca que se trata de un error”.
La expulsión de Folarin Balogun se dio en el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia-Herzegovina, el que ganaron los estadounidenses, y el que se le levantara provisionalmente la sanción se produjo horas después de que se conociera que Trump le pidiera a Infantino que fuera revisada esa tarjeta.
La FIFA había alegado, una vez explotaron las críticas, que en este caso se aplicaba el Artículo 27 de su Código Disciplinario, el cual permite suspender la ejecución de una sanción bajo ciertas condiciones, estar por un año bajo vigilancia y una multa de 40.000 dólares. Sin embargo, nunca especificó el porqué se incurría en ese reglamento para habilitar al atacante estadounidense.




