Familiares del joven asesinado aseguraron que no pertenecía a ninguna estructura criminal, desmintieron versiones sobre un supuesto vínculo con el microtráfico y revelaron que planeaba viajar para reencontrarse con su madre.
Jordin Enrique Santiago Ahumada tenía 18 años y los había cumplido recientemente, pero su vida fue apagada a temprana edad por sicarios que el pasado jueves 16 de julio en horas de la tarde lo interceptaron en la carrera 11 con calle 78, barrio Los Almendros, del municipio de Soledad. Los criminales le asestaron nueve disparos.
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Este sábado 18 de julio, mientras su cuerpo reposaba en la morgue de Medicina Legal y su familia esperaba que fuera entregado para darle sepultura, una allegada conversó con Impacto News y entregó más detalles sobre Jordin y los posibles móviles que, ellos creen, pueden estar detrás del homicidio.
De acuerdo con lo relatado por la mujer, el joven tenía problemas de adicción, pero aseguró que este no se metía con nadie ni cometía actos contrarios a la ley.
“Él no tenía problemas, no se metía con nadie. Drogadicto sí, porque consumía su marihuana en sus tiempos, de pronto un fin de semana que se enloquecía metiendo otra sustancia, hasta ahí. Pero pueden preguntar en el barrio donde él estaba viviendo, que nadie puede decir por ahí ‘ese niño se metió aquí, robó aquí a medianoche'”, afirmó la allegada.

La joven víctima era natural de Barranquilla, pero hace apenas dos meses había llegado desde Magangué, Bolívar, municipio en el que residió un tiempo. Para sus familiares, el crimen podría estar relacionado con el tema de las líneas imaginarias, aunque esta hipótesis no ha sido confirmada por las autoridades.
“Él iba a viajar para donde la mamá en estos días, para el municipio de Santa Lucía. Iba a viajar porque tenía días que no veía a la mamá, entonces, se iba a ir para allá. La mamá le dijo que se fuera”, detalló.
La familiar desmintió las versiones que involucraban a Jordin con la actividad delictiva de expendio de estupefacientes al servicio de los Costeños y aseguró que una papeleta que las autoridades le encontraron durante la inspección técnica era para su consumo personal, recordando que tenía problemas de adicción.
“La verdad, sí tenía una droga, sí se la encontraron, porque uno tiene que ser realista en las cosas, pero era de consumo de él. Él compraba para mantener en su casa donde él pasaba él solo ahí y consumía”, añadió.
Conforme al relato de la allegada, Jordin se dedicaba a repartir insumos desechables en las tiendas, pero su sueño era ingresar al Ejército y formarse como soldado de la patria. Lamentablemente, este anhelo que tenía fue truncado por las balas criminales.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




