Si España sale campeón, Europa sumará su Copa Mundo número 13, y si es Argentina quien lo consigue, Sudamérica enarbolará su 11.
Por: Iván Peña Ropaín.
En el entorno del fútbol no hay mayor supersticioso que un argentino, quienes, en el marco de una final, principalmente cuando aguardan por un resultado positivo, sea a nivel de clubes o selecciones, suelen mencionar constantemente la palabra cábala, cuya etimología es “tradición” o “recepción”, proviniendo este vocablo de una escuela de pensamiento esotérico y una disciplina mística estrechamente ligada al judaísmo.
Y a esas cuestiones de la espiritualidad, en las que creen muchos, pero que otro montón desecha, apeló el presidente de Argentina, Javier Milei, cuyo país jugará la final del Mundial 2026 este domingo (2:00 p. m.) en el MetLife Stadium, en Nueva York, Estados Unidos.
El actual mandatario de los argentinos señaló que no pretenderá romper el ritual que tuvo y que le dio resultado, dice él, en los enfrentamientos que ha tenido la Albiceleste en la cita orbital norteamericana. Es decir, no ver a su selección desde las gradas de los estadios en los que juega.
En una entrevista radial con periodistas del medio de su país denominado El Observador, Milei señaló que “de ninguna manera” viajará a Estados Unidos porque, según él, eso podría alterar el resultado final.
Sí contó dónde observará este atractivo compromiso: “Voy mirando los partidos desde Olivos (residencia presidencial), como el primer día. Es una cábala”.




