Ante la negativa del pago, el repartidor llamó a unos compañeros para que lo apoyaran. En ese momento, se subió sobre el vehículo de la clienta para evitar que escapara y esta lo llevó encima del techa varias cuadras. Finalmente, el caso terminó en un CAI de la Policía en el norte de Barranquilla.
Lo que comenzó como una discusión por el pago de un pedido terminó convertido en una de las escenas más impactantes del fin de semana en Barranquilla. Un domiciliario terminó sobre el techo de un vehículo en movimiento mientras la conductora aceleraba por una de las vías del norte de la ciudad, en medio de gritos, persecución y decenas de personas observando una situación que hoy divide opiniones en redes sociales.
El hecho ocurrió la tarde del sábado 11 de julio y quedó registrado en varios videos que rápidamente se viralizaron. Las imágenes muestran al repartidor aferrado al techo del automóvil mientras la conductora avanza varios metros antes de detenerse. Sin embargo, detrás de esas grabaciones existen dos relatos completamente opuestos sobre lo ocurrido, ambos difundidos por sus protagonistas horas después del incidente.

La mujer aseguró que todo se originó porque un pedido anterior, pagado con tarjeta, nunca llegó a sus manos y, según afirma, fue reportado como entregado. Por esa razón volvió a realizar la misma compra, esta vez con pago en efectivo, con la intención de resolver el inconveniente directamente con el soporte de la plataforma antes de cancelar el nuevo domicilio. Según su versión, nunca pretendió quedarse con el producto, sino esperar una respuesta oficial.
“Yo hice un pedido por DiDi el día de hoy, y esto es una situación que me ha pasado muchas veces y que yo sé que a más de una persona le ha pasado. Ellos llegan a los lugares y le toman foto y dicen que nadie recibió o que ya le recibieron. Entonces toman la foto y se van. Simplemente no tocaron la puerta, o sea, uno nunca se notificó de que ellos llegaron. No hay código, no hay nada, y simplemente se van y se roban el pedido. Y esto ha pasado muchas veces, y conozco gente que le ha pasado, y a mí incluso ya me ha pasado en otras ocasiones. Entonces, eso me pasó el día de hoy. Hice un pedido, nunca llegó, reportaron el pedido como cancelado o como entregado, y yo nunca lo recibí. Entonces lo que hice fue que hice otro pedido, el mismo pedido, pero esta vez puse pago en efectivo. La vez anterior fue cobrado por la tarjeta. Entonces puse pago en efectivo. Yo no estaba en la casa, pero llegué justo en el momento en el que el muchacho estaba entregando el pedido y me bajé y le dije: ‘Mi amor, pasó esto. Me robaron el pedido anterior y yo quiero, como ahora está abierto el soporte porque tengo un pedido activo y me imagino que con problemas, entonces voy a escribirles y voy a poner la queja. No te voy a pagar el pedido porque tengo que hablar con soporte'”, narró la fémina.
Afirma que, cuando el repartidor entendió que no recibiría el dinero de inmediato, llamó a varios compañeros, quienes llegaron al conjunto residencial donde se encontraba y, presuntamente, comenzaron a intimidarla, rodeando su vehículo e incluso amenazando con romper los vidrios.
La conductora sostiene que intentó abandonar el lugar por temor, asegurando que había cerca de veinte domiciliarios rodeándola. Relata que, al poner el vehículo en reversa para salir, el repartidor se subió voluntariamente al techo del carro y comenzó a golpear el panorámico, situación que la llevó a acelerar con la intención de dirigirse hasta un CAI. También denunció haber sido agredida físicamente cuando finalmente detuvo la marcha y cuestionó el procedimiento policial, además de insistir en que su molestia obedecía a lo que considera reiterados incumplimientos de algunos repartidores con las entregas.
“Pusieron motos delante de mí carro. Uno se puso en la puerta y uno de ellos, que era el más agresivo de todos, le dijo al muchacho que estaba con el problema conmigo: ‘Pártele la la ventana’. Al escuchar eso yo me bajé y le dije: ‘¿Pero por qué me vas a partir la ventana si yo no estoy siendo grosera?’. Pues yo les dije que no estaba siendo grosera con ellos ni nada, ni estaba siendo agresiva, que no tenían por qué golpearme el carro. Obviamente ya en ese punto ya yo estaba de otra manera”, detalló.
Versión del domiciliario
La versión del domiciliario, identificado como Enderson Díaz, es completamente distinta. Asegura que llegó a entregar un pedido cuyo pago era en efectivo y que la cliente se negó a cancelarlo argumentando un inconveniente con un servicio anterior, situación de la que, dice, él no tenía responsabilidad alguna. Según explicó, decidió solicitar apoyo de otros repartidores y de la Policía porque consideró que estaban intentando quedarse con el pedido sin pagarlo. Afirma que se ubicó frente al vehículo para impedir que la conductora abandonara el lugar antes de la llegada de las autoridades y que terminó colgado del automóvil cuando ella aceleró. Para evitar caer, sostiene que se vio obligado a subir al techo mientras el carro continuaba en movimiento.
“Yo llego hasta la dirección, entrego el pedido y me dicen que ya estaba pago. Y le dije que no, le muestro la aplicación y me dicen lo que pasa: ‘No, amigo, lo que pasa es que este pedido se lo robaron, entonces volvimos a pedir y nos tienen que pagar con este pedido’. Yo le explico la situación, llega la supuesta dueña que hizo el pedido, que es la señora del carro. Llega no formalmente, porque no me llegó formalmente, la verdad no. Le hablé decentemente, siempre, y le dije: ‘Amiga, yo no tengo culpa de lo que le haya pasado con su pedido’. A respuesta de eso, ella lo único que me dice es que no me va a pagar mi pedido y que haga lo que yo quiera”, inició contando el hombre.
Y siguió: “Total, se niega a pagarme mi pedido. Como estoy peleando con una mujer, no me puedo poner a la par con ella. Simplemente le dije: ‘¿No me va a pagar? Bueno, yo voy a llamar a la policía porque me tiene que pagar, porque literalmente me está robando’. En vista que no dice más nada, se va y me deja solo en la puerta del apartamento. Lo único que hago es llamar a la Policía y llamar a mis compañeros para tener al menos refuerzos, como siempre hacemos, porque no es mentira para nadie. Gracias a Dios somos una gran familia de repartidores, no de delincuentes, como dice ella en su video, y nos apoyamos entre todos cuando hay un problema, porque a veces hay clientes que no quieren responder y pues toca llegar a esas instancias para resolver un problema, porque yo iba a resolver con la policía desde el inicio, como le dije, pero en vista que ella no se iba y no me respondía, tocó neutralizarla porque le dije ‘no se va a ir, porque literalmente esto es un robo. Esto es un robo, si yo quiero te puedo retener’. Escaló a mayores, se quiso escapar, terminé aparatosamente encima del carro, porque yo me le pongo enfrente del carro y empiezo a decirle que ¿para dónde va?, que espere a la policía, como íbamos a hacer, porque a ella no se le iba a hacer ningún daño, nosotros tampoco somos locos de hacerle un daño a una persona”.
El repartidor también rechazó las afirmaciones de la mujer sobre los domiciliarios y, especialmente, los comentarios relacionados con la nacionalidad de varios de sus compañeros. Aseguró que el procedimiento terminó en un CAI, donde finalmente recibió el pago del domicilio, aunque afirma que fue entregado en medio de insultos. Asimismo, defendió la actuación de la Policía y sostuvo que su intención nunca fue agredir a la conductora, sino exigir el pago de un servicio prestado.
El caso ha generado un intenso debate entre los barranquilleros. Mientras algunos consideran que ningún ciudadano puede ser rodeado o retenido por particulares, otros cuestionan que un usuario reciba un pedido y posteriormente se niegue a pagarlo, independientemente del conflicto con una orden anterior. También han surgido discusiones sobre los protocolos de las plataformas de domicilios y la actuación de las autoridades.
Hasta el momento no se conocen decisiones judiciales sobre lo ocurrido ni un pronunciamiento oficial de la plataforma de domicilios involucrada. Entretanto, el video continúa acumulando reproducciones y comentarios, convirtiéndose en uno de los episodios más polémicos registrados recientemente en Barranquilla, donde una simple entrega de comida terminó desatando una confrontación que hoy tiene dos versiones y múltiples interrogantes.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




