Hasta ahora, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no dice ni “mu” sobre esta álgida controversia que tiene a cientos de aficionados anonadados.
Por: Iván Peña Ropaín.
Sin lugar a dudas, el tema del día en el Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, que cursa por su fase de octavos de final, es la “suspensión cautelar” de la tarjeta roja que había visto en su compromiso de dieciseisavos el delantero de USA, Folarin Balogun, y en la que habría tenido alguna injerencia el presidente estadounidense, Donald Trump.
Todos los dardos, más que lanzárselos la prensa deportiva y los futboleros del mundo al mandatario republicano, apuntan al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por permitir que un gobierno lo persuadiera en sus actuaciones, cuando una de las premisas del máximo rector del fútbol es mantenerse blindado frente a los gobiernos y a los asuntos políticos y religiosos, principalmente.
Pues bien, debido a toda la polémica desatada por esta controversia, Trump se pronunció en las últimas horas. El mandatario, señalado como uno de los principales protagonistas de la suspensión de dicha tarjeta roja al jugador de USA, quien podrá estar esta noche (7:00 p. m.) frente a Bélgica, confirmó que sí intervino. La Federación Belga de Fútbol también expresó su indignación y anunció una impugnación.
Con su característico temperamento y cero circunloquios, el poderoso presidente reconoció: “Sí, pedí una revisión por parte de la FIFA. Vi la jugada, y eso no fue una falta. Este árbitro (el brasileño Raphael Claus), que es un poco sospechoso, si revisan su historial, tomó una decisión que nadie podía creer”.
Sus palabras confirmaron lo que se venía manejando como información extraoficial: que sí se comunicó con Infantino para que analizara la jugada en la que Balogun le propinó un fuerte y claro pisotón a un jugador de Bosnia y Herzegovina.
Este delantero, quien lleva tres dianas en la competición orbital norteamericana, es una pieza clave en el esquema táctico del DT de Estados Unidos, el argentino Mauricio Pochettino.
Recordemos que la FIFA, aunque aún no ha habido un pronunciamiento oficial de su presidente, el italo-suizo Gianni Infantino, se acogió al artículo 27 de su reglamento, el cual contempla revisar la solicitud de una tarjeta roja cuando se argumenta que esta es injusta porque no existió mala intención por parte del infractor.
Un antecedente de esta medida se presentó en la Copa del Mundo de Chile 1962, cuando expulsaron al brasileño Garrincha en un juego de semifinales contra el anfitrión. Posteriormente, pudo disputar la final frente a Checoslovaquia, que Brasil terminó ganando.




