La plataforma social Disruptivo convocó a jóvenes líderes de Barranquilla y Santo Tomás para el proceso de tres meses en el que el arte, el juego y el diálogo se convierten en las herramientas para transformar sus comunidades.
El liderazgo juvenil se sigue fortaleciendo en el departamento del Atlántico, Barranquilla y Santo Tomás son los territorios de origen de los cuarenta jóvenes que integran la tercera edición de “Promotores del Cambio”.
Los participantes llegan con iniciativas enfocadas en arte, cultura, medioambiente, convivencia y transformación social, todas construidas desde el conocimiento directo de las realidades que viven a diario en sus comunidades.

Más que un programa de formación, “Promotores del Cambio” propone un espacio de encuentro donde los jóvenes descubren nuevas formas de relacionarse consigo mismos, con los demás y con sus territorios.
Esta iniciativa de formación social creada por Gabriel Sanchez y Julián Pérez Ballestas, corresponde a la intención de crear espacios especializados para dar respuesta a las necesidades comunitarias desde el hacer colaborativo.
“El verdadero cambio comienza cuando un joven descubre que su experiencia tiene valor y que su comunidad también puede convertirse en un escenario para construir soluciones colectivas”, menciona Sánchez.
Asimismo, la metodología desarrollada por Disruptivo parte de una premisa sencilla: las respuestas más significativas no se entregan, se construyen. Por ello, el proceso no busca transmitir fórmulas ni certezas, sino crear las condiciones para que cada participante cuestione su realidad, dialogue con otras perspectivas y encuentre caminos propios para intervenir su entorno.

Iniciativas que transforman
Las iniciativas que nacen en esta edición responden a problemáticas presentes en distintos barrios de Barranquilla y del Atlántico, entre ellas los conflictos asociados a bandas y crimen organizado, la cultura ciudadana, el manejo de residuos, las violencias basadas en género y diferentes formas de exclusión social. Todas tienen un elemento en común: son diseñadas por jóvenes que conocen esas realidades porque hacen parte de ellas.
“Nadie entiende mejor un territorio que quienes lo habitan todos los días. Por eso creemos en las soluciones que nacen desde las comunidades y no desde la distancia”, destacó Julián Peréz Ballestas.Durante el proceso, los participantes desarrollan herramientas para facilitar conversaciones, fortalecer el trabajo colectivo y diseñar proyectos sostenibles.
Maria Fernanda Arenas, una de las participantes del proceso, y vocera de la iniciativa ‘Barlovento: vecinos del río’, mencionó que este espacio ha sido una experiencia transformadora que como líder social le permite fortalecer su visión sobre cómo generar impacto sostenible en los territorios.

“Logré rescatar herramientas para estructurar mejor las iniciativas colectivas de mi equipo y comunidad. Gracias a los diferentes mentores, que cuentan con habilidades y experiencias de campo, liderazgos a replicar y desarrollar”, termina de comentar Arenas.
Como parte del proceso, diez de las iniciativas recibirán un estímulo económico que permitirá poner en marcha sus propuestas. Más allá del recurso financiero, este incentivo representa un voto de confianza hacia jóvenes que, en muchos casos, encuentran por primera vez una institución que respalda con acciones concretas sus ideas y su capacidad para generar impacto en sus comunidades.




