Los goles anulados al colombiano Dávinson Sánchez y al croata Mario Pašalić, ambos frente a Portugal, dejaron bastantes reacciones.
Por: Iván Peña Ropaín.
El apretón por medio de la tecnología que le ha dado la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) a este hermoso deporte y que se ha empezado a divisar con mayor fuerza en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026 tiene hablando a muchos futboleros y periodistas deportivos, unos con análisis positivos y otros con tono negativo, como ocurre en el diario vivir de la vida misma.
Ya hay varias jugadas en esta Copa Mundo en las que la precisión milimétrica del Asistente de Video Arbitraje (VAR) y el chip que está en el interior de la pelota oficial (Trionda) determinan situaciones, siendo las más discutidas las reportadas en el juego entre Colombia y Portugal, en la fase de grupos, y entre Croacia y ese mismo seleccionado portugués, pero en los dieciseisavos de final que se corren.
En la primera citada, ya cuando se acababa el compromiso entre colombianos y portugueses, el defensor de la Tricolor, Dávinson Sánchez, anotó un gol de cabeza, pero se lo terminaron anulando por un muy minúsculo adelantamiento de la punta del pie o, como se dijo de forma coloquial, de la uña del defensor colombiano sobre las líneas que traza el VAR. En otro momento, ese tanto se hubiese validado y el equipo ‘cafetero’ habría ganado.
Y, en la segunda enunciada, cuando el partido igualmente se esfumaba, al centrocampista croata Mario Pašalić le invalidaron su diana, la que habría representado el dos a dos entre Croacia y Portugal y que habría llevado las acciones al tiempo extra. Esta anotación fue frustrada porque el chip que tiene incrustado en su interior Trionda detectó un milimétrico contacto con el cabello de Joško Gvardiol, quien sirvió de pase gol para Pašalić.




