Transparencia total en la entrega del poder, es la primera exigencia del gobierno electo de Abelardo de la Espriella en el proceso de empalme.
Con un tono institucional, pero cargado de mensajes políticos sobre transparencia, control y continuidad del Estado, el equipo del presidente electo Abelardo de la Espriella hizo pública una comunicación dirigida al presidente Gustavo Petro en la que solicita activar de manera inmediata el proceso de empalme para la transición presidencial de 2026.
El documento, emitido este 1 de julio de 2026 y firmado por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo Abondano, plantea una hoja de ruta para iniciar la coordinación entre el Gobierno saliente y el entrante con un objetivo central: que el relevo de poder llegue al 7 de agosto con información completa, trazabilidad institucional y mecanismos de seguimiento.
Más que una solicitud administrativa, el texto busca enviar un mensaje político: el cambio de gobierno, según plantea la postura, debe entenderse como una responsabilidad de Estado y no como una negociación entre sectores de poder.
“Colombia ha hablado en las urnas”, señala el documento, que insiste en que el mandato recibido no pertenece a una facción ni a una maquinaria política, sino a la nación. Bajo esa narrativa, el equipo entrante sostiene que el proceso debe desarrollarse con criterios de publicidad, cooperación institucional y acceso a la información pública.
Entre las solicitudes concretas que aparecen en el documento está la activación del equipo coordinador designado por el Gobierno actual; la definición de enlaces institucionales en ministerios y entidades nacionales; cronogramas de reuniones técnicas; protocolos para el manejo de información sensible y mecanismos homogéneos para la entrega y trazabilidad documental.
Uno de los puntos que más llama la atención es que el comunicado advierte que el empalme no debe limitarse al intercambio de documentos. Según el texto, el nuevo gobierno quiere conocer el estado real de las entidades, capacidades operativas, procesos críticos en ejecución, riesgos identificados y asuntos que requieran atención urgente desde el primer día de mandato.
Además, el equipo del presidente electo plantea que parte de las sesiones y documentos, salvo aquellos sometidos a reserva legal, puedan quedar disponibles para conocimiento ciudadano mediante plataformas digitales. También anuncia que invitó a organismos de control para acompañar preventivamente el proceso.
El cierre del mensaje eleva nuevamente el tono institucional: la transición, afirma el documento, debe estar “a la altura de la historia, de las instituciones y de la decisión soberana expresada en las urnas”. Ahora la atención queda puesta en la respuesta del Gobierno nacional y en si el proceso de empalme comenzará bajo los términos planteados por el equipo entrante o si habrá ajustes en la metodología de transición.




