“El capital está mirando más allá del petróleo y la minería”.
Columna de opinión por: Carlos Espinosa Osorio
Los datos del Banco de la República no dejan espacio a interpretaciones: la Inversión Extranjera Directa (IED) llegó a US$3.794 millones en el primer trimestre de 2026. Eso es un salto de 63,4 % frente al trimestre anterior y de 34,4 % contra el mismo periodo de 2025. En plata blanca, entraron US$1.472 millones más que entre octubre y diciembre de 2025. La señal es clara: la confianza internacional regresó.
Lo más relevante no es solo el monto, sino su composición. Los sectores no extractivos captaron US$3.166 millones entre enero y marzo, con un crecimiento de 49 % frente al cierre de 2025. Esto confirma que el capital está mirando más allá del petróleo y la minería. Manufactura, comercio, servicios, tecnología y turismo están liderando la atracción de recursos. Es la diversificación productiva materializándose en flujos reales.
Este repunte de 63,4 % deja cinco aspectos positivos que debemos capitalizar:
- Diversificación que se monetiza: que el 83 % de la IED haya llegado a sectores no extractivos reduce la vulnerabilidad ante choques de precios de commodities. Una economía menos petrolizada es una economía más estable para planear a 10 años.
- Empleo formal y de calidad: industria, servicios y tecnología demandan talento calificado. Cada dólar invertido en estos sectores tiene mayor multiplicador laboral que el extractivo. Son empleos que quedan en las regiones, no solo regalías.
- Transferencia de conocimiento: la llegada de capitales en manufactura y tecnología trae estándares globales, procesos y formación. Eso eleva la productividad del tejido empresarial local y nos inserta en cadenas de valor.
- Desarrollo territorial: el turismo, el comercio y los servicios no se concentran en dos o tres pozos. Llegan a ciudades intermedias, jalonan aeropuertos, hotelería y clústeres locales. La IED hoy descentraliza oportunidades.
- Señal de estabilidad: un crecimiento de 63,4 % trimestral es un voto de confianza en las reglas de juego. Los inversionistas están leyendo estabilidad macroeconómica, inflación controlada y una ruta de política económica predecible.
El reto ahora es convertir esta ola en tendencia. Necesitamos seguridad jurídica, infraestructura y agilidad en trámites para que esos US$3.794 millones del primer trimestre se vuelvan la nueva base, no el pico. La Inversión Extranjera Directa no extractiva es el puente hacia una economía sofisticada.
Colombia compite por capital global. Este trimestre lo ganamos. Mantenerlo exige consistencia. Porque la confianza se construye en cifras, pero se pierde en decisiones, en época electoral es importante que el sucesor siga capitalizando y trabajando por estos crecimientos que son positivos para el tejido empresarial en Colombia




