La disciplina que practica consiste en el deslizamiento sobre las olas usando una tabla corta y flexible que, a diferencia del surf, que es de pie, se ejecuta acostado.
Por: Iván Peña Ropaín.
Su fe en Dios y el apoyo en todo momento de su esposa, la brasileña Luiza Maximiano Borges, han sido la fuerza para que el ‘bodyboarder’ atlanticense Thomas Rovira se levantara de la cama, se bajara de esta y diera sus primeros pasos con propiedad dentro de la habitación, caminara por los pasillos y saliera de la clínica en la que se encontraba en Brasil desde el pasado 23 de mayo, cuando sufrió un fuerte accidente practicando la disciplina deportiva que desarrolla sobre las olas de las playas brasileñas de Río de Janeiro.
Ha sido sorprendente la recuperación de este atleta nacido en el municipio de Puerto Colombia, Atlántico, quien la semana antepasada ya había mostrado una gran imagen cuando logró, por vez primera, sentarse en la cama hospitalaria en la que estaba, mostrando al tiempo un buen semblante.
Pero hay que señalar también que ha sido vital para su proceso de recuperación la colaboración económica de todas aquellas personas que se unieron a la causa, cuando desde la escuela en la que dio sus primeras pinceladas en las aguas de la mencionada población porteña, Malecón Surf Spot, se adelantó una campaña para recolectar fondos.
Se ha conocido que Thomas Rovira continuará de manera intensa su plan de recuperación con las terapias y tratamientos que le toca cumplir, lo que le perfila una mejoría más rápida de la esperada.




