Las autoridades policiales todavía no tienen indicios de la embestida armada, pero averiguan si iba dirigida contra una persona y terminó causando daño colateral.
La violencia que día a día se respira en el departamento del Atlántico volvió a facturar una nueva masacre, esta vez en uno de sus municipios más álgidos en materia de inseguridad: Soledad, donde la noche del domingo anterior un atentado armado dejó tres personas muertas y cuatro más heridas, dos de ellas de gravedad.
Todo ocurrió hacia las 8:00 p. m. en un establecimiento comercial de bebidas alcohólicas situado en el barrio Ciudad Bolívar, más exactamente en la carrera 8 con calle 46B, hasta donde, según información extraoficial suministrada por la Policía Nacional, llegó el sicario a bordo de una moto que era conducida por su cómplice.
Al arribar al enunciado lugar, donde las víctimas mortales, heridos y otras personas más se hallaban departiendo de forma amena, el asesino se bajó de la motocicleta y comenzó a disparar de forma indiscriminada, no teniéndose claro aún para quién o quiénes iba dirigido el ataque armado. Y así como llegaron al lugar, a toda velocidad, sicario y motorizado huyeron con rumbo desconocido.
Los muertos en este hecho de sangre correspondieron a Ronald Ramón Acosta Gómez, de 44 años; Luis Miguel Alvarado Gómez, de 37, y Carmelo de Jesús Chueco Escobar, de 41. En cuanto a los lesionados, quienes fueron trasladados a un centro asistencial de esa municipalidad, donde dos de ellos luchan por mantenerse con vida, sus nombres obedecieron a: Yandris Rafael Gávalo Barceló, de 35 años; Anderson Acosta Blanquicet, de 29; Abdala Naissir Morales, de 40, y Aura María Beltrán Pineda, de 34.
De lo que se ha sabido como información preliminar, uno de los hoy occisos, Carmelo de Jesús Chueco Escobar, presentaba anotaciones judiciales por el delito de concierto para delinquir, por lo que ya se direccionan las indagaciones para verificar si el acto sicarial tendría alguna relación por este lado y las otras personas que se encontraban en el sitio acabaron siendo daños colaterales.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Iván Peña Ropaín.




