La víctima había advertido días antes sobre una amenaza de muerte en su contra, según información obtenida por la Policía.
El video de una cámara de seguridad es pieza clave dentro de las investigaciones que adelantan las autoridades para esclarecer el asesinato de Miguel Ángel Olivero Álvarez, quien tenía 30 años y se dedicaba al oficio de cobradiario. Su muerte ocurrió la noche del lunes 1 de junio, en el barrio Ciudad Bonita, del municipio de Soledad, Atlántico.
En la pieza videográfica se observa que eran las 9:05 p. m. cuando una mujer llegó hasta la parte externa de la vivienda de Olivero Álvarez; este salió a su llamado y dialogó brevemente con ella —se desconoce sobre que asunto. Acto seguido, el hombre entró ingresó nuevamente al inmueble y, justo en ese instante, apareció en el radar otro sujeto junto a la fémina.
La mujer empezó a dialogar durante unos segundos con el sujeto que llegó, mientras que Miguel Ángel estaba aún dentro de la vivienda. Desde entonces, pasaron alrededor de 48 segundos hasta que la víctima volvió a salir de su casa.
Cuando Miguel Ángel salió, el sujeto que se encontraba afuera con la mujer sacó un arma de fuego y la accionó repetidas veces contra la humanidad del hombre. Segundos después apareció en acción otro sicario y también disparó contra la víctima, que para ese momento ya se había desplomado entre la entrada y la sala de su vivienda.

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La mujer, que quedó captada en el video, salió caminando como si nada mientras los sicarios ejecutaban el homicidio y es una de las figuras que la Policía busca en este momento como una de las presuntas participantes del crimen. Al parecer, según los registros, habría sido ella quien puso a la víctima para que lo asesinaran.

La Policía Nacional estableció que Olivero Álvarez registraba 11 anotaciones judiciales en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA) por diferentes delitos, entre ellos homicidio agravado, concierto para delinquir, fuga de presos, uso de documento falso, hurto calificado, receptación, falsedad personal y porte ilegal de armas. También había sido capturado en 2023 por el delito de concierto para delinquir.
El caso se encuentra en poder de la Sijín Mebar, unidad que asumió las investigaciones a fin de establecer la relación entre la víctima y sus verdugos, además de los motivos que dieron pie a su asesinato.




