La divisa ‘quillera’ disputará su pase a la gran final de la Liga-I frente al Santa Fe, que viene de eliminar al América de Cali, abriendo en Bogotá y cerrando en Barranquilla.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla, que debe mejorar muchísimo en su fútbol si realmente quiere hacer la defensa del título que posee, terminó sufriendo más de la cuenta su juego de vuelta por los cuartos de final de la Liga Betplay-I 2026 frente al Once Caldas al empatar 2-2 la noche del miércoles 13 de mayo en el estadio Romelio Martínez.
Llegó ganando esta serie con el 1-0 conseguido como visitante, pero casi se enreda al comenzar perdiendo uno a cero. Sin embargo, lo remontó dos uno, para luego, en el ocaso del cotejo comenzar a poner a “Cristo a padecer” cuando el émulo igualó el score con el dos y, en el último minuto de reposición (90+5), se sentenció un penal de Lucas Monzón sobre Dayro Moreno, ejecutándolo este último y atajándoselo Mauro Silveira para que el global finalizara 3-2 a favor del ‘quillero’.
Primer tiempo “flojongo” del Rojiblanco
La primera parte en el Coloso de la 72 inició como se preveía: la imposición del Once sobre Junior por su urgente necesidad de igualar la serie, que la perdía con el 1-0 que vio en el juego de ida en el estadio Palogrande de Manizales.
Los espacios que comenzaba a otorgar el visitante le permitió una arrimada al local, al minuto 3, recibiendo un pase filtrado al área Luis Fernando Muriel y, sobre la marcha y con una marca encima, sacó un zapatazo, pero el meta Joan Parra la contuvo de buena manera.
Tres minutos después, vino una respuesta de ese equipo del interior del país, en un cabezazo de Juan Castaño, quien tras un tiro de esquina le ganó a Jean Pestaña y le dio dirección de gol a la esférica, pero Mauro Silveira se arrojó bien abajo y la sacó cerca de la línea.
No obstante, en esa actitud de buscar emparejar el global se toparon con este, el que era el 1-0 del partido, al minuto 14, a través de Luis “Pipe” Gómez. Con pelota en movimiento, le dio desde lejos del arco, valiéndose también del resbalón que sufrió quien debía cerrarlo, Juan David Ríos, y la clavó al bajante del palo derecho del uruguayo Silveira, que se estiró, pero esta vez sin suerte.

Tuvo que recibir esa diana el Rojiblanco para despertar, pero ya no por liquidar esta ‘llave’ de salida, sino por ahora igualarla, aunque sin peligro en sus embestidas debido al fofo fútbol colectivo que exponía, viéndose una actitud apática de varios de sus jugadores, como si quisieran irse a vacaciones ya.
Por su parte, el Blanco, sin tener el manejo de la bola, sí provocó una de alto riesgo al 34′, luego de un remate potente de fuera del rectángulo de Dayro Moreno, que puso a correr en retroceso a Silveira, quien salvó al de Barranquilla al poner sus guantes juntos e inhibir la trayectoria de arco que llevaba la ‘pecosa’.
A los empujones en su fútbol y sin claridad, el Tiburón seguía buscando y buscando la red contraria, pero nada de nada, requiriéndose la urgida paridad antes de que el silbante valluno Carlos Betancur decretara el final de este primer tiempo.
Y, gracias a la suerte, se cantó, cuando por el 41′ se produjo un tiro de esquina y en un rechazo de la defensa del émulo fuera de la 16 con 50, le quedó a Bryan Castrillón para volver a meterla al área grande, replicando luego de cabeza el defensor autor del gol caldense, pero dejándola suave cerca del punto penal donde estaba ubicado en solitario Lucas Monzón, quien la amortiguó de pecho y, sin dejarla caer, le capitalizó con pierna izquierda y la embocó en la cueva de Parra. Minutos después y sin más acciones, se finiquitaron los primeros 45 minutos.
El equipo barranquillero y de aquellos costeños que son junioristas formó de la siguiente manera: Mauro Silveira en el arco; Yeison Suárez, Edwin Herrera, Lucas Monzón y Jean Pestaña en defensa; Fabián Ángel y Juan David Ríos en zona de contención; Bryan Castrillón, Yimmi Chará y Guillermo Paiva en zona de medio ofensivo, y Luis Fernando Muriel en la delantera.

Si no es por Silveira…
La segunda parte se resume en una sola cosa: “San” Silveira, quien fue el que evitó que la agonía en la que cayó este compromiso de vuelta se prolongara a una instancia definitoria desde los doce pasos, donde la suerte hubiese demarcado el fracaso del Junior de Barranquilla en este primer semestre de la campaña 2026.
Cuando se pensaba que ya todo sería “papita pal loro”, puesto que con uno de los que ingresó, Cristian Barrios (por Castrillón), se consiguió al 66’ el dos uno que liquidaba todo, el Rojiblanco terminó haciendo la suya, que cuando la tiene fácil se la pone difícil.
Al todo o nada Once Caldas y, pese a que luego el DT Alfredo Arias metió a jugadores de mayor corte ofensivo como Carlos Bacca, Teófilo Gutiérrez y Joel Canchimbo, no pudo provocar un daño mayor en el adversario, que empellaba en su terreno al dueño de casa hasta que lo puso contra las cuerdas cuando, al 85’, en un remate dentro del área, Monzón metió su pierna para interceptar la pelota, pero la embocó en su arco para poner el 2-2.
A partir de ahí, Caldas acrecentó su ataque, desordenado y a lo que fuera, mientras Junior se replegó atrás, pero defendiendo de una manera más endeble que sólida, lo que conllevó a que en el último minuto de reposición, al 90+5, cuando los junioristas ya saltaban de alegría en las gradas por la clasificación, la zaga ‘rojiblanca’ quedara mal parada ante un pase largo que le ganó las espaldas, corriendo a la bola Dayro Moreno, quien luego fue obstaculizado cuando entraba al área por Monzón tras su tardío cierre, por lo que se pitó penal.
Después de seis minutos de discusiones y peticiones por parte de los jugadores del Tiburón al referí central para que acudiera al VAR, lo que nunca hizo, se pudo ejecutar el penalti, pero previamente se mostró incluso una roja, la que vio por reclamar uno de los que fue metido para la segunda parte, el volante Jesús Rivas.
Tras la barahúnda, se produjo el cobro de Dayro, pensando muchos que no lo botaría, pues era Dayro, pero a este se le atravesó Silveira, arrojándose abajo hacia su palo derecho y conteniéndole no solo el disparo, sino el rebote que dejó y que quiso rematar el propio delantero del Caldas.
¡Gracias, Mauro Silveira!




