El sospechoso habría atacado a su progenitora con un arma cortopunzante y también trató de agredir a los policías que acudieron tras el llamado de los vecinos.
Un nuevo caso de presunta violencia intrafamiliar estremeció al municipio de Caldas, en el sur del Valle de Aburrá, en Antioquia. María Teresa Martínez, una mujer de 45 años oriunda del municipio de Venecia, fue asesinada al interior de su vivienda en el barrio El Pombal durante la madrugada del sábado 2 de mayo.
Según las primeras investigaciones de las autoridades, el principal sospechoso del crimen es su propio hijo, un joven de 26 años, quien presuntamente la atacó con arma cortopunzante. El agresor resultó herido durante el procedimiento de captura y un policía también resultó lesionado al intentar reducirlo.
Vecinos del sector relataron que escucharon gritos y ruidos fuertes provenientes de la vivienda, lo que alertó a la Policía. Al llegar al lugar, las autoridades encontraron el cuerpo sin vida de María Teresa con múltiples heridas de arma blanca. Junto a ella estaba su hijo, quien presentaba heridas y, según algunos reportes, habría fingido estar muerto antes de reaccionar contra los uniformados.
Un drama familiar que deja consternada a la comunidad
María Teresa era descrita por sus allegados como una mujer trabajadora y luchadora. El hecho ha generado profunda conmoción en Caldas, un municipio que, como muchos en el Valle de Aburrá, ha visto cómo la violencia intrafamiliar y los problemas de salud mental se convierten en tragedias irreparables.
Aunque las autoridades no han entregado detalles precisos sobre los posibles móviles, versiones preliminares apuntan a una riña doméstica. Algunos reportes indican que el joven tenía antecedentes judiciales y posibles problemas de salud mental, un factor que ha sido mencionado en varios casos similares en la región y el país.
El hijo de María Teresa fue capturado y se encuentra bajo custodia mientras se recupera de sus heridas. Las autoridades avanza en las investigaciones para esclarecer las circunstancias exactas del crimen y determinar su responsabilidad.
La muerte de María Teresa no es solo una estadística más, es el recordatorio doloroso de que, muchas veces, la peor violencia nace dentro del hogar, donde se supone que debería existir el mayor refugio. Las autoridades han pedido reserva sobre el caso para no entorpecer las investigaciones.




