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Nuevo sicariato en Malambo: joven de 23 años muere y otro de 21 resulta herido tras atentado

Los hechos estarían relacionados con las disputas criminales entre los Costeños y los Pepes.

En la madrugada de este domingo 3 de mayo, otro episodio de violencia armada sacudió al municipio de Malambo, dejando un saldo de un muerto y un herido.

El hecho, ocurrido alrededor de las 3:40 a.m. en la calle 4 con carrera 14, sector Los Alcones, del barrio Marquetalia, pone de manifiesto una vez más la crisis de seguridad que vive este municipio del Atlántico, azotado por la disputa territorial entre bandas criminales.

Según el reporte oficial, Edwin Joel Ochoa Díaz, de 23 años, y Wilmer Javier Mejía Fernández, de 21, se movilizaban en motocicleta procedentes del barrio Mesolandia cuando fueron interceptados por desconocidos que abrieron fuego en múltiples ocasiones.

Ambos fueron trasladados de urgencia a un centro asistencial. Sin embargo, hacia las 10:30 a. m., Edwin Joel falleció en la Clínica Campbell, ubicada en la carrera 14 con calle 30, en el sur de Barranquilla. Entre tanto, Mejía Fernández permanece herido.

Las primeras hipótesis de investigación apuntan directamente a un ajuste de cuentas en el marco de la pugna entre las estructuras los Pepes y los Costeños por el control de rentas criminales, principalmente microtráfico y extorsiones y a comerciantes en la zona.

Un municipio bajo fuego cruzado

Malambo no es un caso aislado, pero sí uno de los más golpeados en el área metropolitana de Barranquilla. Durante 2026, el municipio ha registrado decenas de homicidios en un contexto de escalada violenta. Abril cerró con cifras alarmantes para el Atlántico (alrededor de 94 homicidios), y localidades como Malambo, Soledad y Barranquilla concentran la mayoría de los casos, muchos vinculados a ajustes de cuentas entre estas mismas bandas.

En meses recientes, se han reportado múltiples incidentes en Malambo, incluyendo ataques a comerciantes, atentados a familias y sicariatos en plena vía, atribuidos a esta confrontación por el dominio de los barrios y corredores de microtráfico.

Vecinos consultados informalmente en la zona describen un clima de temor constante: tiroteos esporádicos, extorsiones a mototaxistas y tenderos, y una sensación de que las autoridades llegan tarde o reaccionan solo tras los hechos consumados. El uso frecuente de motocicletas o motocarros tanto por las víctimas como por los sicarios facilita la movilidad de los criminales en un territorio de calles estrechas y alta densidad poblacional.

Las autoridades avanzan en las investigaciones, recolectando videos de cámaras de seguridad cercanas y testimonios. Sin embargo, en un contexto donde la impunidad ronda cifras altas en delitos de este tipo, las expectativas de la comunidad son bajas.

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