La segunda salida del ‘quillero’ en el grupo F de la “gloria eterna” será el martes 14 de abril, a las 5:00 p. m., visitando al Cerro Porteño de Paraguay, al que deberá ganarle para cuadrar caja.
Por: Iván Peña Ropaín.
Un Junior de Barranquilla que enseñó en el gramado del estadio Jaime Morón de Cartagena un fútbol que le dio méritos para llevarse la victoria, a la que se hacía hasta la culminación del primer tiempo de lo que fue su debut en el grupo F de la Copa Libertadores 2026 contra uno de los favoritos, Palmeiras de Brasil, terminó empatando 1-1 por culpa del único fallo que tuvo en defensa y en la portería. ¡Hay que destacárselo esta vez, mereció más la institución de Quilla!
Mostrando una cara muy opuesta a lo que ha sido hasta ahora en lo que va de esta campaña 2026, el Junior encaró gran parte del primer tiempo en este cotejo en el que tuvo al frente al vigente subcampeón de este certamen Conmebol y líder de la Liga de Brasil, mostrándose serio y concentrado en su “talón de Aquiles”, su sistema defensivo, y muy atrevido a la hora de salir a buscar al émulo, pese al modelo ultradefensivo que paró en la gramilla su técnico Alfredo Arias.
Y esa enérgica actitud le concedió, como recompensa, un gol minutos posteriores al amanecer del cotejo, al 10′, luego de que el árbitro argentino Maximiliano Ramírez, tras revisar en el VAR una disputa de pelota entre Jesús Rivas y un defensa del adversario, decretara pena máxima. Lo pateó Teófilo Gutiérrez, con frialdad y categoría, y la colocó al palo siniestro del meta Carlos Miguel, quien se arrojó a su derecha.

Después de ahí, el conjunto que representa a nuestra región Caribe en esta versión de Libertadores, que de paso tenía pletóricos a los cientos de junioristas que coparon las gradas del Morón porque ganaba y era afable en su fútbol, fue osado al contragolpear, generando un par que pudieron acabar en gol, pero no se fue cristalino en la definición. Mientras, el visitante intentaba arribar al terreno ‘currambero’ con escaramuzas incruentas.
Pero el control que le imponía el Rojiblanco al Verdao se quebrantó un poco al marcarse los 34 minutos, que fue cuando el antagonista tuvo mayor posesión de la ‘pecosa’ y llegó con algo de más claridad a la cueva norte del “charrúa” Silveira. Provocó la primera y única fidedigna al 39′, cuando, en una abierta por banda derecha del colombiano Jhon Arias hacia el centro del campo, cerca de la medialuna, para Marlon Freitas, este sacó un fuerte remate de media distancia con aroma a empate; empero, el golero ‘tiburón’ voló y se la atajó.
En el trámite restante, hasta que se escuchó el pitazo del final del primer periodo por parte del “gaucho” Ramírez, Junior de Barranquilla se pellizcó, le robó nuevamente la esférica y volvió a inquietarlo; más allá de tener una nueva opción para irse a los vestuarios con otro tanto, logró alejar al cuadro de Brasil de su paraje. ¡Así concluyó todo en la Heroica!

Pensándose que Arias saldría con tres en la zona de contención, se dio, pero no esperándose que parara cinco jugadores en su zaga, siendo el siguiente el onceno titular con el que saltó a la cancha: Mauro Silveira bajo los tres postes; Jhomier Guerrero, Lucas Monzón, Jermein Peña, Daniel “el Cacha” Rivera y Yeison Suárez en defensa; Juan David Ríos, Jesús Rivas y Kevin Pérez en zona de contención; Yimmi Chará, más adelante, siendo medio ofensivo pero también bajando para armar una línea de cuatro en el mediocampo; y Teófilo Gutiérrez, solo en punta.
Doloroso error para Junior
¡Qué piedra h…! Así como lo expresó el hincha juniorista tras finiquitarse este compromiso por la fecha 1 del grupo F de la Copa Libertadores, fue que se cerró todo en la noche cartagenera. Aunque, viéndolo bien, atendiendo al rival que tenía al frente, el club más costoso de este torneo Conmebol, el punto sumado no es nada malo, pero ello deberá revalidarlo en su segunda salida frente al Cerro Porteño de Paraguay, el próximo martes 14 de abril, desde las 5:00 de la tarde.
Sobre esa segunda parte, hay que manifestar que Arias salió con el mismo equipo; lógico, venía haciéndolo bien. Mientras que Palmeiras de Brasil sí hizo modificaciones de una, estas de corte ofensivo; pensaban ir por la paridad rápidamente.
Pese a que al Verdao se le notó con sus líneas más arriba e intenso, el Rojiblanco seguía desglosando ese fútbol concentrado y puntilloso de los primeros 45′. Sin embargo, se vino el fatídico minuto 56, cuando el visitante llegó al empate en una inesperada acción de juego. Fue en la única desconcentración que tuvo su zaga defensiva y el portero.

A un pelotazo elevado desde la parte de atrás del club de Brasil hacia tierras barranquilleras, en proximidades a la ‘bomba central’, los centrales Monzón y el Cacha salieron a cabecearla al tiempo y chocaron, pasándoseles la redonda y corriendo esta hasta el área ‘quillera’. No obstante, Silveira se demoró en su salida para despejar y se dejó ganar en la carrera por Ramón Sosa, quien solo tuvo que puntearla para correr suavemente hasta la cueva rival, decretando de esta manera el uno a uno final.
Previo a culminar el duelo con ese marcador, el que se reitera, no es nada despreciable ante el rival que tenía al frente, el conjunto paulista fue el que manejó la mayoría de las acciones ofensivas y generó más inquietud al contrario, pero estando Silveira bien parado en la raya para evitar el segundo, no decayéndose en su ánimo ante la dolorosa errata que cometió.
De las movidas que hizo Arias una vez recibió la diana de la igualdad, el “pelao” Joel Canchimbo (entró por Jesús Rivas) fue quien mejor lució, por encima de Luis Fernando Muriel (por Yimmi Chará) y de Guillermo Paiva (por Teo). Canchimbo produjo la más clarividente de gol en medio de la embestida del Palmeiras, al 86′, tras una descolgada por banda izquierda y ganarle en velocidad al defensa rival y, al ingresar a las 16 con 50, sacó un remate cruzado que le fue sacado abajo por el golero Miguel. Pero abonémosle otra a Mauro Silveira, quien, en el tiempo 2 de los seis que repusieron, le sacó un “potente penal en movimiento” al jugador Lucas Evangelista tras hacerse este a “un pase de la muerte”.
Este marcador no es nada despreciable, se repite, pero tal premisa cobrará valor si en su próximo duelo, como visitante ante Cerro Porteño de Paraguay, logra sumar de a tres. ¡Dale, Junior de Quilla!




