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“Del rebusque a la formación”: aprendiz del SENA transforma su vida con el estudio nocturno

Estudia de 9:00 p. m. a 5:00 a. m., descansa dos horas y retoma sus actividades como vendedor de cocos fríos.

Leonardo Payares Vanegas es un aprendiz del SENA Atlántico, reflejo de resiliencia, disciplina y transformación social. Desde los 10 años, su vida cambió drásticamente cuando una inundación lo obligó a dejar su lugar de origen en San Cristóbal, Bolívar, y trasladarse con su familia a Barranquilla.

En la ciudad, terminó su bachillerato y comenzó a trabajar como ayudante de construcción. Paralelamente, se dedicó a la venta ambulante de productos como aguacate y guineo, hasta encontrar en la venta de cocos fríos una forma estable de generar ingresos y sostener a sus padres. “Con esto logro el sustento de mis padres”, afirma.

Su vida dio un giro inesperado el día que un técnico llegó a su casa a reparar una nevera. “La verdad, veía como le metía gas y todas esas cosas, me gustó… y yo me preguntaba cómo hace uno para aprender eso. Me dijo: hazte el técnico, es lo mejor que hay”, señala.

Esa curiosidad se convirtió en propósito. Su historia dio un giro significativo al ingresar a estudiar al SENA Atlántico, donde actualmente se forma en el programa Técnico en Mantenimiento en Refrigeración y Aire Acondicionado en la jornada 24 horas.

Su rutina es exigente: estudia de 9:00 p. m. a 5:00 a. m., descansa algunas horas en la mañana y, al mediodía, retoma sus actividades laborales como vendedor de cocos fríos, oficio que desempeña hasta horas de la tarde. Una dinámica que evidencia no solo su compromiso con la formación, sino también su determinación por construir un mejor futuro.

“Yo entro a las 9 de la noche y salgo a las 5 de la mañana. Llego a la casa, duermo dos horas, y a las 6 me voy por la orilla del río a comprar los cocos. Regreso a las 10, y a las 12 ya estoy listo para salir a vender. Camino el barrio hasta las 3, a veces hasta las 4”, expresa Leonardo.

Más allá del cansancio, su motivación es clara: “La verdad, yo siempre he dicho que cuando uno está con Dios, Dios te da esa fortaleza de levantarte cada día, de salir adelante”.

Su sueño también lo impulsa: construir, poco a poco, la casa de sus padres en su pueblo natal. “Tengo la esperanza y la confianza en mí mismo que puedo ser mucho mejor y superarme, darle lo mejor a mis padres”, finaliza.

Hoy, entre madrugadas de estudio y jornadas de trabajo bajo el sol, este aprendiz no solo se forma en un oficio: está construyendo un proyecto de vida que honra sus raíces y abre camino a nuevas posibilidades.

Fotos: SENA Atlántico

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