Chawala, Sobrino, Leo y Papo Iriarte, Jorby, Young F, Eddy Jay, Yao y el Zaa, Papo Man y Jeivy Dance mantuvieron la energía al máximo en una fiesta que reafirmó el poder cultural de la champeta.
Cartagena vivió una de esas noches que quedarán grabadas en la memoria colectiva de la champeta. El pasado sábado, la histórica Plaza de Toros se convirtió en el epicentro de la tradición musical cuando 11 mil personas llenaron por completo sus graderías para disfrutar de La Noche de Clásicos del legendario picó Rey de Rocha.
Desde que sonaron los primeros acordes, el ambiente se prendió. El público, fiel y apasionado, no paró de bailar ni un segundo. Los DJs y animadores del Rey, Chawala, Sobrino, Leo Iriarte, Papo Iriarte y Jorby, se encargaron de mantener la energía a tope toda la noche, sacando uno tras otro los himnos que han marcado generaciones enteras de cartageneros.

Pero la fiesta no se quedó solo en los picós. Sobre la tarima subieron Young F, Eddy Jay, Yao y el Zaa, Papo Man y Jeivy Dance, quienes interpretaron los clásicos más pegajosos y recordados del género. Cada tema era coreado a gritos, cada breakdown provocaba un estallido de algarabía y cada cambio de ritmo hacía que la plaza entera se moviera como un solo cuerpo.
El lleno total no fue casualidad; fue la prueba irrefutable de que la champeta no es solo música, es identidad, barrio, resistencia y, sobre todo, fiesta. En una noche donde no faltaron sonrisas, sudor, abrazos entre viejos amigos y hasta algún que otro perreo bien puesto, el Rey de Rocha reafirmó su trono como uno de los picós más importantes y queridos de la costa.

Al final de la jornada, mientras la Plaza de Toros aún vibraba con los últimos ecos de los clásicos, quedaba claro un mensaje potente: la champeta está más vigente, más fuerte y más unida que nunca. Cartagena volvió a demostrar que cuando suena el Rey, no hay gradería que alcance.




