Las autoridades señalaron que el hoy occiso había sido vinculado en el pasado con una estructura criminal dedicada a la extorsión y otros delitos.
El eco de las detonaciones interrumpió la tranquilidad del domingo en la localidad Metropolitana de Barranquilla. En el barrio Villa Sevilla, lo que comenzó como un altercado verbal terminó en un crimen que las autoridades ya vinculan con un posible ajuste de cuentas relacionado con el historial delictivo de la víctima.
Eran cerca de las 8:00 de la noche del domingo 15 de marzo, cuando Milton Emilio Celis Cantillo, de 28 años, caminaba por la intersección de la carrera 16 sur con calle 45. Su trayecto fue cortado en seco por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta.
Testigos del sector indicaron que no hubo disparos inmediatos; antes del estallido de la pólvora, hubo palabras, una discusión acalorada entre Celis y sus verdugos precedió al ataque. En medio del intercambio, el parrillero de la moto desenfundó un arma de fuego y, a corta distancia, sentenció la vida del joven.
Al verificar la identidad del fallecido, la Policía Metropolitana de Barranquilla encontró un prontuario que se remonta al año 2018. Celis Cantillo no era un desconocido para la justicia: en aquel entonces fue capturado como presunto integrante de la estructura criminal los Jaladores.
Sobre sus hombros pesaban anotaciones por delitos de alto impacto como concierto para delinquir, extorsión agravada y hurto calificado y agravado.
Aunque los sicarios huyeron aprovechando la oscuridad de la zona, los investigadores de la Sijín trabajan sobre la pista de la discusión previa al asesinato. La principal hipótesis sugiere que los atacantes conocían a la víctima y que el crimen podría estar motivado por rencillas derivadas de su antigua actividad en la banda delincuencial o deudas pendientes en el submundo del hampa.




