Jermein Peña fue uno de los responsables de la horripilante presentación del Rojiblanco, al hacerse expulsar con una falta que ni los jugadores de categorías infantiles cometen.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla tuvo una noche de espanto en su estadio Olímpico Romelio Martínez, en el que recibió al Atlético Nacional de Medellín por la aplazada fecha 3 de la Liga Betplay-I 2026 y con el que sucumbió 4-0, siendo lo cuestionable la goleada, la pasividad con la que jugó, el paupérrimo ataque que produjo, la horrible actuación que tuvo en defensa y la tonta expulsión del central Jermein Peña, quien dejó desde el minuto 20 con 10 hombres al elenco de la Arenosa.
Tras esta dura caída, el de Barranquilla bajó a la casilla siete con 16 unidades, mientras que esa escuadra de Antioquia se montó en el liderato al contabilizar 21, las mismas que el Deportivo Pasto, pero superándolo por diferencia de goles.
Un primer tiempo malísimo jugado por el Junior fue lo que percibieron los 8.537 espectadores en el Coloso de la 72, siendo Nacional, hay que decirlo, superior en el control de la pelota y en las escaramuzas de ataque, desde el primer minuto hasta el último de reposición (45+3).
Las acciones arrancaron desde los primeros segundos, pero para el verde que pertenece a los antioqueños, cuando aprovecharon una tonta pérdida de esférica del central Jermein Peña, luego de que recibiera un pase fácil de controlar por parte del lateral Jhomier Guerrero.
Continuó ese club del interior del país su pronta arremetida, siendo esta un gol, y por la vía aérea, “para más piedra”. De testazo, William Tesillo le ganó en su salto, tras hacerse a un centro de costado de tiro libre, a los backcentrales Peña y Lucas Monzón, “a quienes les cabecea hasta un enano”. Empero, por suerte, luego de que el réferi valluno Carlos Betancur verificara en el VAR, se anuló por previa posición ilícita del barranquillero Tesillo.

La noche no podía comenzar a pintar más complicada para los junioristas, porque corriéndose por el tiempo 20 vino una infantil expulsión, esta del defensor Peña, quien pegó un claro codazo en una disputa de balón con un adversario, aunque la infracción era en una zona que no revestía peligro alguno.
Betancur le puso amarilla inicialmente, pero, tras verificar el Asistente de Video Arbitraje, que lo llamó, se la anuló y le mostró la roja, dejando al Rojiblanco con 10 hombres a partir de ese minuto, lo que obligó al DT Alfredo Arias a sacar a Harold Rivera, quien volvió a jugar después de tres meses, y meter al defensa Jean Pestaña para nuevamente configurar la línea de cuatro.
El Verdolaga siguió imponiéndose en el gramado del Romelio, desatando dos minutos posteriores otra oportunidad de anotar, esta a través de un disparo de afuera del juvenil Juan Rengifo, pero el golero Mauros Silveira lo inhibió.
Desde ahí, se comenzó a ver a un escualo ‘quillero’ mucho mejor que cuando estaba con once futbolistas. Tan fue así que, al 30′, pudo provocar su primer y único claro arribo a la portería del cancerbero Harlen “Chipichipi” Castillo. Esa fue en una esférica levantada al área y cabezazo de Jhomier Guerrero, pero al no darle con fuerza, no la pudo embocar.

Cuando controlaba un poco a su émulo paisa y sin esperarlo, le vino una doble arremetida, siendo una de ellas la que rompió el celofán. Primero, al 42′, se dio un remate en pelota en movimiento de Alfredo Morelos; empero, Silveira puso sus guantes abajo, impidió que entrara en su pórtico y, por suerte, en el despeje Monzón la sacó de su rectángulo; y segundo, ya en el último minuto del alargue (45+3), una bola larga filtrada por Tesillo entre líneas la capitalizó de buena manera Rengifo, que dejó pagando a Monzón, que iba a hacer el cierre, y a Silveira, que la vio englobada. ¡Con ese festejo de ellos, acabaron los primeros 45!
¡No fue uno, sino tres más!
Para qué entrar en tantos detalles de lo que fue el segundo tiempo, si, la verdad, Junior de Barranquilla, que se recuerda saltó al terreno de juego con 10 jugadores por culpa de Peña, fue pobre en su fútbol y en su ofensiva, haciendo lucir a Chipichipi como un espectador más en el escenario de la 72.
No sirvieron de nada los cambios efectuados por el DT Arias, pues no propiciaron nada, estando entre esas modificaciones Teófilo Gutiérrez, y aunándose a toda la horrible noche, tal como lo dice el ‘bordillero’: “La tanga que tiene en su defensa el Junior”, a la que se le va todo, a la que cada ataque que le efectúan le hace temblar las piernas a sus defensas, y más cuando le meten centros aéreos.
Nacional, que fue digno ganador y que puso un fútbol serio en el césped, hay que reconocerlo, no paró en su constante: embestir al Rojiblanco, lo que le permitió empacarle, en esa dinámica, tres dianas más para dejar el tanteador final en 4-0. Los otros anotadores, quienes literalmente les quitaron la ropa a los defensas Edwin Herrera, Jean Pestaña, Lucas Monzón y Jhomier Guerrero, fueron los futbolistas ‘verdolagas’ Alfredo Morelos, al minuto 77; Dairon Asprilla, al 83′, y Marlos Moreno, al 87′.
Y, si el referí Carlos Betancur no levanta su mano y señala al centro del campo el final de este compromiso por la aplazada fecha 3, ese club antioqueño hubiese podido llegar fácilmente a otra anotación más, porque los jugadores del Junior lucían “muertos”, eran domeñados a placer por el contrario, viéndosele en sus ‘caritas’ una expresión que decía: “Acabalo rápido, árbitro”.
¡Vergüenza en el Romelio! Quien es el actual campeón de Colombia no hizo respetar ese rótulo; más bien, pareció un equipo de media tabla para abajo del rentado colombiano.




