Los hechos estarían relacionados con enfrentamientos entre bandas latinas.
La ciudad de Valladolid, en España, se encuentra en estado de conmoción tras el asesinato de Juan Esteban Rubio Torres, un joven colombiano de 18 años, quien falleció el pasado viernes 20 de febrero después de recibir tres puñaladas en el pecho en plena vía pública.
El presunto autor material del crimen es un menor de 13 años, también de origen colombiano, quien ha sido detenido junto a dos jóvenes mujeres de 17 y 18 años, en un hecho que la Policía Nacional investiga como resultado de una rivalidad entre bandas juveniles.
El suceso ocurrió alrededor de las 2:00 de la tarde en la calle Democracia, en las inmediaciones del colegio Amor de Dios, ubicado entre los barrios de La Rondilla, Santa Clara y Hospital. Según fuentes policiales, Rubio fue atacado con un cuchillo de cocina de 20 centímetros, recibiendo heridas mortales en el pecho.
A pesar de los esfuerzos médicos, el joven, quien había cumplido 18 años apenas tres días antes, el 17 de febrero, fue declarado muerto poco después en el hospital.
Las investigaciones preliminares apuntan a un conflicto entre las bandas Dominican Don’t Play (DDP), a la que pertenecen los detenidos, y los Trinitarios, grupo al que se vincula a la víctima. El menor de 13 años, considerado inimputable penalmente por su edad según la legislación española, ha sido ingresado en el Centro de Menores Infractores Zambrana de Valladolid. Las dos jóvenes implicadas también enfrentan cargos relacionados con el homicidio.

Los padres de Rubio, residentes en Valladolid desde hace cuatro años junto a su familia, han compartido su dolor con la prensa local. Narraron que su hijo había tenido problemas previos con el menor agresor y que incluso habían buscado dialogar con la madre del niño para resolver las tensiones, sin éxito.
“Es una tragedia que nos ha destrozado”, expresaron en declaraciones recogidas por medios españoles, destacando que Juan Esteban era un joven activo, jugador de fútbol en el club Juventud Rondilla.

La comunidad educativa y local ha respondido con tributos. En el IES Ribera de Castilla, donde estudiaba Rubio, se realizó un minuto de silencio y se leyó un manifiesto contra la este tipo de acciones, afirmando que “la violencia nunca es el camino”. El pleno del Ayuntamiento de Valladolid también guardó un momento de silencio en honor a la víctima.
Este domingo, la familia y la comunidad colombiana despidieron a Rubio en una ceremonia en el cementerio de Las Contiendas, bajo vigilancia policial para prevenir incidentes.




