“Cuando uno recuerda de dónde viene, deja de vivir por debajo de su dignidad”.
Hay sabores que nos devuelven a casa. Hay canciones que nos regresan al barrio. Y hay olores… que nos recuerdan quiénes somos.
En mi caso hay uno muy especial. María Farina. La loción que usaba mi viejo. La que usaban mis abuelos.
Cuando la huelo, vuelvo al centro de mi infancia. Recuerdo presencia. Recuerdo firmeza. Recuerdo dirección.
Yo desde muy niño quería parecerme a papá y a mis abuelos… un par de señorazos que marcaron mi identidad. Carácter, firmeza, amor, afecto, autoridad, modelo, origen.
Hoy vemos jóvenes buscando identidad en muchos lugares. Algunos dicen auto percibirse como animales. Otros simplemente se pierden en hábitos, en drogas, en compañías que los desenfocan.
Creo que esto no amerita burla. Lo digo como padre de cuatro hijos. Lo digo como profesor desde hace más de 20 años. Entonces me hago una pregunta incómoda… ¿Hay un vacío de identidad? ¿Estamos fallando como generación? ¿Hemos sido buenos modelos?
La Biblia cuenta que un rey terminó viviendo como bestia. Se revolcaba en el barro. Comía hierba. La Biblia también habla de un joven que llegó a considerar comer comida de cerdos. Pero hay una frase en su historia que me estremece: “Volviendo en sí…”
Eso significa que estaba fuera de sí. Desconectado de su identidad. Y lo que lo trajo de regreso no fue el hambre. Fue el recuerdo. Recordó que en la casa de su padre había pan en abundancia. Recordó quién era.
Muchas veces yo mismo he tenido que volver a la casa de mi padre. Hablo de mi padre terrenal. Volver a su consejo, a su ejemplo, a su identidad. Cuando uno recuerda de dónde viene, deja de vivir por debajo de su dignidad.
Si hoy hay jóvenes viviendo fuera de sí, tal vez primero debamos preguntarnos si nosotros como padres estamos viviendo dentro de nuestra verdadera identidad. Nadie puede guiar a un hijo si no tiene claro el destino correcto.
Cuando aquel joven regresó a casa, encontró a su padre en el lugar indicado. El padre lo estaba esperando. No estaba distraído. No estaba ausente. No estaba confundido. Es más… salió a su encuentro.
Ese es el liderazgo que restaura identidad. Volver en sí… también es para nosotros.




