Uno de los más graciosos era el exjugador Félix Micolta, quien se arrojaba a la hierba y se arrastraba como si fuera un cocodrilo.
Por: Iván Peña Ropaín.
En vista de que ya “salió del clóset” la moda, si es que se le puede llamar así, o la locura, como lo catalogan muchos, del denominado “Therians”, personas que se identifican, en un plano psicológico o espiritual, con un animal, y que ha tenido una “explosión” en Argentina, cabe rememorar un poco a aquellos jugadores que en nuestro fútbol colombiano siempre profesaban, o advertían ser, algún animal en sus celebraciones de gol.
Tal como se les ve comportarse hoy día a muchos “pelaos”, a los que ya tildan internautas de “orates” y otros calificativos más, haciendo gesticulaciones de perros, gatos, zorros, gorilas, entre otros, así mismo se les percibió y percibe a jugadores profesionales.

Por ejemplo, uno de los más recordados es el exdelantero atlanticense Wilson Carpintero, de 48 años, quien se autodenominaba un “pájaro carpintero”, ave que ejemplificaba en sus celebraciones de gol cuando se acercaba a uno de los palos del arco y lo “golpeaba con un pico imaginario”.
También cae en esta criba Jair “El Chigüiro” Benítez, de 47 años, a quien apodaron así desde que comenzó su carrera como futbolista por su supuesto parecido con esa especie de roedor nativo de Sudamérica.
Mencionemos igualmente al extremo nariñense Félix Micolta, de 36 años, quien sigue activo y a quien se le vio siempre, al momento de una diana convertida, arrastrarse por el gramado haciendo las veces de un cocodrilo.

Sin duda, son varios los futbolistas y exfutbolistas que se creyeron o creen algún animal, mencionando a otro de ese lote: el cesarense Martín Arzuaga, quien, cuando convertía en la portería contraria, se las tiraba de toro; por ello lo conocen con el remoquete del “Toro” Arzuaga.
Igualmente, el exatacante nariñense Jairo Castillo (48 años), al que le decían el Tigre por sus gestos tras un gol; el extremo caleño que actualmente milita en Vasco da Gama de Brasil, Marino Hinestroza, de 23 años, quien casi siempre hace el ademán de una “tigresa”; y el delantero del Al-Wasl de Emiratos Árabes Unidos, Miguel Ángel Borja (33 años), quien se cree colibrí.





