La reina, el rey momo y los reyes infantiles rindieron homenaje a los bailes cantados a través de vestuarios que exaltan la identidad barranquillera, el río Magdalena y la riqueza cultural del Caribe colombiano.
En la Gran Noche de Guacherna, que este año rinde tributo a los bailes cantados, los reyes del Carnaval de la 44 deslumbraron con vestuarios cargados de simbolismo, memoria y orgullo cultural, reafirmando el espíritu festivo y ancestral que define a Barranquilla.
La reina Sharon Hurtado presentó su vestido “Vuelo de Ave”, una creación inspirada en el multicolor de la alegría del ser barranquillero y en la magia del Carnaval vivido de noche. La pieza representa el gozo colectivo, la idiosincrasia costeña y la esencia viva de una ciudad que se expresa a través del color, la música y el movimiento.
Al extender sus alas durante el desfile, el vestido simboliza los sueños cumplidos de la Reina al recorrer la emblemática calle 44, mostrándose ante su gente como reflejo de una tradición que vibra con fuerza y emoción.
“Recorrer la 44 me llena de felicidad, la noche de Guacherna es una de las favoritas de los barranquilleros y por supuesto que es la oportunidad para ir midiendo la energía de los bordilleros que estarán aquí mismo en solo una semana”, expresó la soberana.

Por su parte, el vestuario del rey momo se convirtió en una poderosa declaración de identidad y memoria cultural. Concebido como un homenaje al río Magdalena, el diseño reconoce al afluente no desde su origen, sino desde su recorrido como gran corredor cultural por donde viajaron cantos, ritmos y bailes que hoy hacen parte fundamental del folclor colombiano.
Inspirado en los bailes cantados —como el son de negro, el bullerengue y la chalupa—, el vestuario evoca el tránsito de estas expresiones a través de las comunidades ribereñas, que llevaron consigo el tambor, el canto y la oralidad como formas de resistencia y herencia viva.
De color dorado y con la forma de una atarraya, red de pesca tradicional, el traje simboliza el trabajo colectivo, la relación íntima con el río y la manera en que estas tradiciones se fueron “sembrando” en distintos territorios, tejiendo identidad y memoria.
“Vestirse del río y de la atarraya es vestirse de historia viva, de trabajo digno y de un patrimonio que sigue navegando en el presente”, afirmó el rey momo.

Por su parte, los reyes infantiles Ashley Gómez y Germán Palomino rindieron homenaje a “las raíces afro”. Con su vestuario enviaron un mensaje de herencia, historia y memoria viva.
Así, en la noche de Guacherna, los reyes del Carnaval de la 44 no solo desfilaron con elegancia y color, sino que llevaron sobre sus cuerpos un relato profundo de cultura, tradición y orgullo caribe, celebrando los bailes cantados como una de las expresiones más auténticas del alma colombiana.




