Por el mal estado en el que se le ha visto a ese estadio cachaco en los últimos meses, en redes sociales los futboleros ya lo bautizaron como “El Charquín”.
Por: Iván Peña Ropaín.
Definitivamente, el estadio El Campín de Bogotá no da para seguir en competencia, hasta tanto no le metan el billete que requiere para arreglar su antiestético gramado, el que se asemeja al de escenarios de la B del fútbol colombiano, aunque ese epicentro pertenece a la capital del país. ¡Por Dios!
Su pésimo terreno de juego, que se viene percibiendo desde temporadas atrás, en este inicio 2026 ha denotado una visual más horripilante, la que comenzó para la final de vuelta de la Superliga entre Junior de Barranquilla y Santa Fe.
Luego de ese compromiso, El Campín ha recibido una seguidilla de partidos hasta la fecha, lo que llevó a que sucumbiera en el choque entre Millonarios e Independiente Medellín por la cuarta fecha del Torneo Apertura, el domingo anterior. Por la lluvia que cayó sobre el sector de Bogotá en el que está situado ese estadio, su césped cedió en medio de dicho partido.
No sirvió su drenaje: se anegó la cancha, se observaban lagunas, la pelota no corría y se advertían sectores con barro, situaciones que condujeron a que este cotejo terminara siendo suspendido por el árbitro central al minuto 55, marchando el score cero-cero. Se reanudaría este lunes, a partir de las 3:00 p. m., siempre y cuando la cancha este apta.




