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“La periodista Camila Zuluaga botó el chupo”: Jacobo Solano Cerchiaro #Opinión

Un profesional del periodismo no puede tener un invitado y dejar que lo saque de control, y peor aún, interrumpirlo 20 veces y no dejarlo hablar porque te ganó la rabia.

Esta semana en Mañana Blu se presentó un desafortunado desencuentro entre la periodista Camila Zuluaga y la directora del DNP, Natalia Molina. De verdad, fue una entrevista para olvidar.

Todo inició cuando le hicieron preguntas a la funcionaria que no respondió de forma clara, lo que fue sacando de quicio a Camila. Esta situación ya le ha ocurrido a Néstor Morales y a Luis Carlos Vélez, quienes no saben controlar sus emociones y terminan insultando al entrevistado.

Todo se vuelve un caos, y es ahí donde el periodismo pierde y el petrismo gana, y por eso los medios tradicionales pierden cada vez más audiencias. Un profesional del periodismo no puede tener un invitado y dejar que lo saque de control, y peor aún, interrumpirlo 20 veces y no dejarlo hablar porque te ganó la rabia. Si lo invitas, no lo maltrates; es una regla elemental de educación.

El maestro, para no perder el control, es Daniel Coronel, que nunca se deja ganar por la rabia. Recientemente, en una conversación con José Félix Lafaurie sobre el subsidio de su hijo, le dijo de todo y Daniel jamás se dejó provocar, y mucho menos lo irrespetó al aire. Mantuvo el control de la entrevista, cosa que no hizo Camila Zuluaga, quien perdió los papeles.

Lo que no entiende Camila es que, aunque la funcionaria no conozca el tema o esté equivocada en las cifras, no hay por qué gritarle; incluso puede hasta mentir, como hacen la mayoría de los políticos, pero eso no le da patente de corso para insultarla, demostrando la intolerancia que ha consumido a Colombia, y lo peor, irrespetando al entrevistado y delante de los oyentes.

La invitada nunca dijo que los medios querían proteger a los ricos, y Camila lo expresa al aire como si la invitada lo hubiese dicho, otro error.

La chispa que hizo estallar a la periodista fue cuando le dijeron: “tranquila, cálmese”. Ardió Troya, ya que a Camila Zulauga no le puede decir una persona: “tranquila, cálmese”, porque eso lo ve como una agresión y, peor aún, lo relaciona con la agresión de hombres hacia mujeres.

La funcionaria le dijo “tranquila, cálmese” porque la notó muy ofuscada. Incluso, la invitada le dice que no la grite al aire, y Camila seguía como si eso fuera una gallera, sin ninguna empatía hacia otra mujer, tan feminista que se las da. Además, la juzgó delante de todos, diciéndole que la señora Natalia Molina no estaba preparada para el cargo, desconociendo sus méritos y sin conocer su hoja de vida. Eso también es una agresión que podría ser perfectamente un ataque machista.

La señora Molina responde de manera inadecuada, diciendo que a ella no tienen por qué cuestionarle su trabajo. Se equivoca, el periodista sí la puede cuestionar porque ella es una funcionaria pública. pero lo mas desagradable de Camilla fue llevar la entrevista a una plaza de mercado donde pierde ella y pierde el medio.

Detrás de todo está un feminismo enfermizo de Camila Zuluaga que lo refleja incluso con las propias mujeres. Ese tipo de feminismo es igual al machismo que tanto daño le ha hecho a la sociedad.

Qué diferencia con Sebastián Nohora, que a pesar de haber tenido desavenencias conceptuales con la funcionaria, nunca la irrespetó, ni le alzó la voz, ni la descalificó. Camila Zuluaga se equivocó y lo mínimo que debe hacer el lunes es pedir disculpas a los oyentes porque esa entrevista fue un desastre monumental.

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