Al extremo barranquillero de 27 años se le vio gran dinámica en el reciente duelo contra Millonarios no solo por su sector natural, también por el centro del campo y hasta generando juego por su banda no habitual.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla, la noche del domingo anterior, empezó a recobrar la memoria futbolística, no solo por haber ganado el partido y sus tres primeros puntos, sino por mostrar en varios pasajes de su juego contra Millonarios destellos de ese fútbol incisivo y ‘picante’ que expuso en los cuadrangulares semifinales y en la final pasada por la Liga Betplay-II 2025, siendo el resultado el título que lo tiene hoy como el vigente campeón de Colombia.
Pero más allá de los goles que concretaron Teófilo Gutiérrez y Jermein Peña en el triunfo 2-1 sobre dicho elenco cachaco, hay que destacar el gran trabajo realizado por una de las dos contrataciones más importantes que ha hecho el Tiburón para este 2026 y la que, sin querer medir proporciones, llegó en reemplazo de José Enamorado, quien emigró al balompié brasileño.
Se trata del carrilero barranquillero Cristian Barrios, quien, aparte de ser el que generó la tremenda jugada por banda derecha hasta filtrar un pase largo y rasante a banda izquierda, el que culminó en el centro de Yeison Suárez para que anotara Teo el uno a cero, se le vio corriendo los 90 minutos más los 7 de reposición que dieron en este cotejo por la fecha 2 del Torneo Apertura.
Este vertiginoso jugador de 27 años ha tenido la chance de jugar sus tres primeros compromisos con el Tiburón, siendo esos los del comienzo de esta temporada. En los dos anteriores: por la fecha 1 de la Liga-I, entró para la segunda parte en el choque que se perdió 2-0 contra el Tolima en Barranquilla, viéndosele a este futbolista ese deseo de figurar, como si ya viniese jugando con el equipo, y por la final de vuelta de Superliga en Bogotá frente al Santa Fe, la que se perdió y en la que igualmente entró para el segundo período y quiso desde un primer momento destellar el fútbol colorido que lo caracteriza, pero esa noche el Rojiblanco lució horrible en todas sus líneas.




