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¿Retén para que no ingresen alimentos ni bebidas?: choques entre nativos y turistas en Playa Blanca, Cartagena

La actuación en la que ahora incurren los comerciantes del balneario, catalogada como ilegal por las autoridades, es una respuesta a que los visitantes prefieren llevar lo que consumirán para evitar ser víctimas de los abusos en los precios.

Por: Iván Peña Ropaín.

La gresca que se vaticinaba en Playa Blanca, en la Isla Barú, cerca de Cartagena, ya estalló: “nativos que tienen sus distintos negocios en ese punto turístico, impidiendo el ingreso de aquellos turistas que llegan con neveras de icopor y en cuyo interior portan sus propias comidas y bebidas embriagantes y refrescantes”.

La anterior actuación de los visitantes, en las que se les ha visto a muchos de ellos tanto en las vacaciones de fin de año pasado como en las de comienzo de este 2026, es una respuesta a los abusos en los precios por parte de los trabajadores informales y que parecen no tener fin.

Además de llevar sus neveras de icopor, de acuerdo a las imágenes que se viralizan en redes sociales, también se les ha observado a algunos engancharse en sus espaldas sillas plásticas y hasta se les ve portando parlantes inalámbricos para ambientar apunta de música su rato de esparcimiento; estos dos elementos igualmente son servicios que prestan los nativos, pero los que también han suscitado peleas por las exageraciones de los precios en los que incurren los comerciantes de esa zona bolivarense al momento de cobrarle al forastero, lo que acaba, generalmente, en insultos o puños.

Ahora, en los más frescos videos que se divulgan en redes, se observa un nuevo proceder de quienes laboran en ese balneario, al colocar especies de retenes para verificar que los turistas no lleven cajas de icopor o comidas y bebidas en sus bolsos, principalmente, con el objetivo de que estos no los consuman allá adentro y, por el contrario, les toquen comprarles a ellos, lo que sería lo ideal para mover la economía de ese paraje, pero lo que tristemente ha acabado en los típicos cobros abusivos. Esta situación ha empezado a generar entre las partes varios conatos de riñas.

Por esta calentura, se ha tenido que ver la intervención de la Policía Nacional, así como del personal de la Secretaría de Turismo de la Alcaldía de Cartagena, con el propósito de animar las asperezas, aunque dejándoles claro a los aborígenes que no se puede impedir el ingreso de los turistas al lugar, que es de carácter público.

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