El mandatario aseguró que es necesario que se profundice el compromiso con la paz por parte de estas personas.
Tras días de mucha controversia por el traslado de 17 actores criminales, entre ellos los cabecillas de los grupos delincuenciales organizados los Costeños, los Pepes y los Rastrojos Costeños, el presidente Gustavo Petro se refirió por primera vez a la decisión que tomó a última hora de frenar la remoción de estos sujetos a cárceles de Barranquilla.
El jefe de gobierno señaló que “el proceso debe avanzar y decisiones de los jefes de estas bandas, detenidos, ponen en peligro la tranquilidad ciudadana”.
“Reconocemos que el proceso de desactivación de bandas a través del diálogo que impulsa el Gobierno nacional en forma paralela a su represión, ha logrado una caída sustancial de la tasa de homicidios en Barranquilla”, expresó el presidente.
Petro indicó que el padre Cirilo será quien siga con la mediación del proceso de diálogo entre el Gobierno, los Costeños y los Pepes, teniendo en cuenta “su solidaridad con la gente pobre de Barranquilla y su juventud”.
En días pasados, el ministro de justicia encargado, Andrés Idárraga, había mencionado que el congelamiento de los traslados se daba en concordancia con la solicitud expuesta por las autoridades locales del Atlántico, quienes expresaron la necesidad de tenerlas en cuenta y hacer una evaluación previa.
Lo cierto es que por ahora la decisión del Gobierno Petro se mantiene en frenar dichos traslados, evaluar el proceso que se viene desarrollando con los jefes de las bandas criminales y así adoptar determinaciones coordinadas con las autoridades barranquilleras.




