“Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, quien llamó para explicar la situación de las drogas”, indicó el presidente de EE. UU.
En un momento de alta tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos, los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump sostuvieron una conversación telefónica, este miércoles 7 de enero, la primera comunicación directa entre ambos mandatarios desde la escalada de disputas en los últimos meses. La llamada, confirmada por ambas Cancillerías, duró entre 30 y 45 minutos y se dio en medio de protestas en Colombia y una fuerte presión regional tras operaciones militares de EE. UU. en Venezuela.

El diálogo se produjo justo antes de que Petro se dirigiera a una multitud en la Plaza de Bolívar en Bogotá, donde había convocado manifestaciones masivas para defender la soberanía nacional, tras las advertencias públicas de Trump sobre posibles acciones contra Colombia. El contexto de la llamada estuvo marcado por acusaciones previas de Trump —sin pruebas presentadas oficialmente— de que el gobierno colombiano toleraba o facilitaba el narcotráfico, lo que había tensado severamente las relaciones bilaterales.
#Extra | “Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro. Espero reunirme con él, próximamente, en la Casa Blanca”: Donald Trump en conversación telefónica con el mandatario colombiano pic.twitter.com/irXKxxdQvC
— Impacto News (@ImpactoNewsCol) January 8, 2026
Comunicado del presidente Donald Trump: “Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él en un futuro próximo. Se están haciendo arreglos entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. La reunión se llevará a cabo en la Casa Blanca en Washington, D. C”.

Desde Washington, Trump destacó que Petro accedió a la conversación para explicar la “situación de las drogas y otros desacuerdos” que han afectado la relación. El presidente estadounidense enfatizó que valoró el tono respetuoso del intercambio y subrayó la importancia de restablecer canales de comunicación abiertos. Por su parte, ambas Cancillerías confirmaron que la comunicación entre los equipos diplomáticos de ambos países fue reanudada tras la conversación.
Un punto central de la conversación fue la problemática del narcotráfico, un tema que ha sido fuente de disputa constante. Trump ha responsabilizado a Colombia por el aumento de producción y tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, mientras que Petro ha rechazado tales señalamientos y ha insistido en que su gobierno ha destruido estructuras delictivas y busca soluciones conjuntas con Washington. La llamada permitió que ambos líderes pudieran intercambiar perspectivas sobre este tema complejo.
🇨🇴🗣️#ColombiaSoberana | "Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de… pic.twitter.com/s8VanapGgF
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Otro resultado concreto de la conversación fue el anuncio, por parte del presidente Trump, de una invitación formal a Gustavo Petro para reunirse en la Casa Blanca, en las próximas semanas. Funcionarios de ambos gobiernos, incluido el Secretario de Estado estadounidense y la Canciller colombiana, trabajarán en los detalles logísticos de ese encuentro, que se plantea como un intento de suavizar tensiones y buscar puntos de entendimiento en temas como seguridad, narcotráfico y cooperación regional.
Aunque el diálogo telefónico fue descrito por ambos mandatarios como respetuoso y constructivo, persisten desafíos significativos en la relación bilateral. Las tensiones recientes —incluyendo declaraciones agresivas y movilizaciones ciudadanas en Colombia— reflejan diferencias profundas sobre soberanía, política antidrogas y el papel de las fuerzas armadas en la región. La llamada, más allá de su simbolismo, abre la puerta a un nuevo capítulo de negociaciones que será observado con atención por gobiernos e instituciones tanto en América Latina como en Estados Unidos.




