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Esposado y con uniforme naranja: así se le vería ahora a Nicolás Maduro en el Carnaval de Barranquilla 2026

El “perrateo” barranquillero de quienes vienen personificándolo en las carnestolendas deberá explotar toda su creatividad, la que se ceñirá en la detención que encaminó Donald Trump.

Por: Iván Peña Ropaín.

Con el acontecimiento histórico que se produjo la madrugada del sábado 3 de enero de 2026: la captura por parte de la inteligencia militar estadounidense del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sin duda se vendrán notables cambios no solo para el vecino país y en diversas zonas del mundo en todos los aspectos, en especialmente en el continente americano, sino también para un disfraz que año tras año se observa en el desfile de la Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla.

Apropósito de que Curramba la Bella está respirando desde el 1 de enero un sabroso aroma a carnaval y con lo que acaba de suceder con el acusado de dictador, se hace imperioso traer a colación que en este mirífico festejo cultural, el más importante de Colombia, siempre se divisa su imagen de dignatario personificada por el “perrateo” barranquillero.

En citada procesión carnavalera que se desarrolla por La Vía 40, principal jolgorio de los cuatro días oficiales de las carnestolendas, los asistentes han venido presenciando al clon de Maduro caminando por el caliente asfalto y bajo el inclemente sol.

Pese a que es el simple artificio de su persona, tampoco escapa a los insultos del público que se congrega en el bautizado Cumbiódromo‘, principalmente de sus compatriotas que residen en la Arenosa desde que emigraron de su nación y quienes se lo topan en las actividades en las que osa desfilar saludando a todos y con un maletín lleno de dólares.

Ahora, muchos de los que se atavían con la vestimenta presidencial del hoy reo venezolano, pero eso sí, siempre y cuando tengan un parecido en lo físico, deberán modificarlo para la edición 2026 del Carnaval de Quilla. Indiscutiblemente, en las alteraciones que deberá tener sí o sí a partir de este momento el disfraz, la creatividad ‘quillera’ que coloquen sus hacedores tendrá que esbozar, entre otros detalles, la compañía de militares estadounidenses, el portar unas esposas en pies y manos, el característico uniforme naranja de los presos en EU. UU. y, por qué no, el que se le vea andando a su lado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien se le notaría altivo con una enorme sonrisa de oreja a oreja.

En fin, sería irrefutable el asegurar el hecho de que en estos carnavales la atención de los jurados podría estar puesta con mayor brío en aquellos que decidan ponerse en la vestimenta del ahora detenido y próximamente enjuiciado Nicolas Maduro, a quien el mandatario estadounidense ya tiene bajo su poder en la tierra del “Tío Sam”.

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