El Rojiblanco cerrará como visitante ante el Medellín, juego que sería el lunes 8 de diciembre y cuyo horario debe establecer Dimayor.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla, que no jugó bien, cierto, que puso a sufrir más de la cuenta a su hinchada, ok, que casi se le embolata el partido, sin duda, pero debía ganarle al América de Cali en el Metropolitano Roberto Meléndez en su juego por la fecha 5 (penúltima) y le ganó 2-1, logrando de esta manera mantenerse líder y con la mayor de las opciones de clasificar a la final en la última jornada con un simple empate en Medellín.
Este triunfo lo deja puntero del grupo A con 11 puntos y segundo al Nacional de Medellín con 8, los que tienen oportunidades, mientras que América, tercero con 5 unidades, y Medellín, cuarto con 2, quedaron a eliminados.
Una primera parte teniendo al frente a un América bien parado en el césped del Metro, comenzó exponiéndose en este choque que había que ganar a como diera lugar.
Las acciones de gol fueron compartidas, aunque el equipo de los barranquilleros y costeños junioristas terminó pasando sofocos en los últimos minutos de los primeros 45 más la reposición con un remate cruzado al borde del área que pasó cerca del vertical izquierdo de Mauro Silveira, que “se lanzó por si las moscas”.
El cuadro ‘quillero’, por su parte, tuvo solo dos claras para romper el arco de Jorge Soto, una de José Enamorado en el intermedio del tiempo de juego, quedando frente a frente en diagonal y pateando desviado.
La otra fue de uno que ha venido con flojo rendimiento, Bryan Castrillón, que en una jugada individual entrando a las 16 con 50 tuvo la opción de abrirla para Enamorado y dejarlo solo, empero decidió hacer la de él, se le fue larga y desperdició esa gran chance de diana.
No jugando nada bien el Rojiblanco y luciendo algo mejor el Escarlata, hay que reconocerlo, se esfumó esa etapa. Sin dudas, el DT Alfredo Arias debía replantear sí o sí su táctica, y con cambio a bordo.

Y eso hizo el estratega uruguayo para el periodo final, sacando a Castrillón y dando paso a Fabián Ángel, por lo que salió de la zona de contención y subió nuevamente Yimmi Chará, quien había bajado ante la lesión en el primer tiempo de Guillermo Celis; este último fue reemplazado por Joel Canchimbo.
El Tiburón arrancó como una tromba y con mejor juego en conjunto, tal como no lo hizo en el tiempo inicial ante un estadio Metropolitano que estaba otra vez a reventar y cuya hinchada volvió a brindar un gran espectáculo.
No obstante, una vez más se ralentizó en lo futbolístico y en la idea de tener la pelota, cediéndosela al Diablo, que volvió a arremeter en el arco del Rojiblanco, lo que presagiaba algo nada agradable que minutos después se produjo y enmudeció al juniorista en las gradas.
Al 68’, el americano Josen Escobar se hizo a un regalo que le concedió Canchimbo al dejarse quitar la pelota de un rival en una jugada de viveza, y al recibirla Josen del compañero que la recuperó, sacó un disparo desde lejos del área y se la clavó casi al ángulo a Silveria, que voló y no la alcanzó.
Tras esa victoria parcial del rojo de los caleños, la que no podía darse por nada del mundo, el conjunto costeño, gracias también a las variantes y al aliento del público que no dejaba de azuzar, comenzó a remar por el empate en este complicado cotejo.
Por suerte, cinco minutos después llegó la urgida paridad. En un tiro libre al borde de la medialuna, ejecutó Jermein Peña fuerte, filtrándose la pelota por entre la barrera y desviándosela a Soto un compañero, decantándose el uno a uno.
Con el aire que le dio esa paridad, pero también divisando a un adversario que quiso ir por el segundo, Junior de Barranquilla apretó el acelerador y, faltando tres minutos para los 90’, en un tiro de esquina a Didier Moreno le quedó un bote. Estando en el piso tras el primer cabezazo que hizo, la bola dio en Chará y quedó suelta en el gramado, por lo que Didier solo tuvo que estirar su pierna para tocarla, meterla al fondo de la red y poner a celebrar a toda una región Caribe.




