La mujer era del círculo de confianza y seguridad de Iván Mordisco. Su crimen habría sido orquestado por la pareja sentimental del cabecilla guerrillero, que veía en ella una rival por la cercanía con su marido.
Un informe de inteligencia militar desmintió la versión oficial de las disidencias de las FARC y reveló que la muerte de alias Yeny Lara, una de las figuras más cercanas al cabecilla Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, no ocurrió en un operativo de la fuerza pública, sino en un ajusticiamiento interno motivado por celos, rivalidades sentimentales y pugnas por el control de rentas ilícitas.
El hecho, ocurrido el 1 de octubre en una zona selvática entre Caquetá y Amazonas, expone las grietas en la estructura del autodenominado Estado Mayor Central (EMC), el más grande grupo disidente de las antiguas FARC.
Alias Yeny Lara, cuyo nombre real se desconoce pero era identificada como Jenny en algunos informes, fue reclutada desde los 13 años en una vereda de San Vicente del Caguán (Caquetá) por orden directa de Mordisco. Ascendió rápidamente en la jerarquía gracias a su lealtad y habilidades en combate, explosivos e inteligencia.
Según inteligencia militar, hacía cinco meses, el líder disidente la había designado responsable del tráfico internacional de estupefacientes –incluyendo marihuana, pasta base y clorhidrato de cocaína– entre Colombia y Brasil, un puesto que le generaba millonarias rentas. Además, comandaba al menos 60 hombres armados y formaba parte del anillo de seguridad más cercano a Mordisco, protegiéndolo en sus desplazamientos por el sur del país.
Sin embargo, su proximidad al cabecilla generó enemistades fatales. Según el documento clasificado del Ejército Nacional, basado en interceptaciones técnicas, testimonios de fuentes humanas, datos de infiltrados y relatos de desmovilizados, el asesinato fue orquestado por alias Lorena, pareja sentimental de Iván Mordisco. Esta mujer, quien mantiene una relación de desconfianza con otras mujeres en el entorno del líder, sospechaba de una infidelidad y veía a Yeny como una amenaza directa no solo por celos románticos, sino por el control de bienes de lujo: joyas, una camioneta, una vivienda en San Vicente del Caguán y una finca de 30 hectáreas.

Aprovechando la ausencia temporal de Mordisco, quien se desplazaba al occidente del país, Lorena planeó la eliminación. El 1 de octubre, en la zona de Tres Islas, entre Miriti Paraná y Puerto Santander (Amazonas), Yeny fue enviada bajo pretexto de coordinar “operaciones urgentes” junto a una escolta de ocho guerrilleros. Allí, uno de los hombres le entregó un teléfono satelital para que contactara a Lorena. Durante dos minutos, Yeny suplicó por su vida, ofreciendo dinero, vehículos y propiedades, pero la súplica fue en vano. Los ejecutores le dispararon, y posteriormente enviaron fotografías del cadáver a la mujer de Iván Mordisco como prueba. Para encubrir el crimen, el grupo difundió que se trató de un bombardeo militar, versión que el EMC confirmó en un comunicado y video el 26 de octubre.
Este escándalo interno llega en un momento delicado para las disidencias de alias Mordisco, que controlan rutas clave de narcotráfico y minería ilegal en la Amazonía. Fuentes de inteligencia señalan que la muerte de Yeny representa una pérdida estratégica, ya que su rol en la seguridad del narco era crucial. Además, reportes previos han aludido a prácticas de “brujería” dentro del grupo para proteger a Mordisco, lo que añade un velo de misticismo y superstición a la estructura armada.
El Ejército Nacional rechazó categóricamente la narrativa de las disidencias y enfatizó que no hubo operaciones en la zona el día del hecho. “Esta es una muestra de la descomposición interna de estos grupos criminales”, afirmaron. Mientras tanto, las autoridades mantienen una recompensa de 4.450 millones de pesos por información sobre Mordisco, cuyo paradero sigue siendo un misterio pese a rumores de heridos en operativos recientes.




