“Funcionarios del gobierno de los EE. UU. han cometido un asesinato y violado nuestra soberanía en aguas territoriales”, afirmó el presidente colombiano.
El presidente Gustavo Petro lanzó una dura denuncia internacional contra el gobierno de Estados Unidos, al que acusa directamente de haber cometido un asesinato y violado la soberanía colombiana en aguas territoriales del país. El pronunciamiento surge en torno al incidente del 16 de septiembre, cuando, según, el mandatario, una lancha pesquera colombiana fue atacada por funcionarios estadounidenses, dejando como saldo la desaparición del pescador Alejandro Carranza, quien no ha regresado a su hogar desde entonces.
Según el jefe de Estado, la embarcación atacada era de bandera colombiana y se encontraba a la deriva en presumibles aguas territoriales nacionales.
“La lancha tenía un motor arriba en señal de daño y estaba apagada”, detalló Petro en su pronunciamiento, enfatizando que Carranza, un humilde pescador sin ningún vínculo con el narcotráfico, realizaba su actividad diaria habitual: atrapar peces para su sustento.
“No tenía vínculos con el narcotráfico y su actividad diaria era pescar”, insistió el presidente, rechazando cualquier narrativa que busque criminalizar a la víctima.
Petro no escatimó en palabras para calificar el acto como una agresión deliberada: “Funcionarios del gobierno de los EE. UU. han cometido un asesinato y violado nuestra soberanía en aguas territoriales”.
En un llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación, el jefe de Estado exigió acción inmediata: “Alerta a la Fiscalía General de la Nación. Le solicito actuar de inmediato. Otorgar protección inmediata a los familiares víctimas y asociarlas, si quieren, a las víctimas de Trinidad y Tobago para iniciar acciones judiciales en el mundo y en la justicia de los EE. UU.”.
El presidente también extendió la invitación a una colaboración internacional, sugiriendo que los familiares de Carranza se unan a otros afectados en casos similares, como los reportados en Trinidad y Tobago, para perseguir justicia en tribunales internacionales y, específicamente, en el sistema judicial estadounidense.
“Esperamos las explicaciones del gobierno de los EE. UU.”, concluyó Petro, dejando claro que Colombia no tolerará impunemente lo que considera una flagrante invasión a su jurisdicción marítima.
Este episodio revive tensiones diplomáticas entre Bogotá y Washington, en un contexto de crecientes maniobras antinarcóticas que ha sido cuestionada por el presidente colombiano.
Este incidente pone en el tapete preguntas sobre los límites de las operaciones extraterritoriales de agencias como las Fuerzas Navales de Estados Unidos, que han intensificado patrullajes en el Caribe para combatir el tráfico de drogas. Petro, fiel a su estilo confrontacional, usa este caso para reafirmar su compromiso con la defensa de los “de abajo”, como él mismo denomina a los trabajadores del mar.




