El presidente del Congreso, José Jerí, tomó juramento como mandatario interino de la República.
En una votación exprés que culminó entrada la madrugada de este 10 de octubre, el Congreso de la República de Perú aprobó la destitución de la presidenta Dina Boluarte, declarando que incurría en “incapacidad moral permanente” para ejercer la jefatura del Estado.
La cámara legislativa avaló la vacancia con una mayoría aplastante: 124 votos a favor, ninguno en contra ni abstenciones. La sesión parlamentaria fue iniciada apenas unas horas después de que distintos bloques presentaran en conjunto cuatro mociones de vacancia apuntaladas en la incapacidad de Boluarte para afrontar la creciente inseguridad y el auge del crimen organizado.
El procedimiento fue rápido, la mandataria fue citada para que defendiera su gestión ante el pleno, pero no acudió al llamado. Ante su ausencia, los legisladores avanzaron sin mayores obstáculos hacia la votación decisiva.
Según la norma constitucional peruana, al no tener Boluarte un vicepresidente que asuma el cargo, la presidencia fue confiada de inmediato al presidente del Congreso, José Jerí, quien fue juramentado como mandatario interino.

Dina Boluarte asumió el cargo en diciembre de 2022, tras la destitución de Pedro Castillo, de quien era vicepresidenta. Durante su mandato acumuló una altísima impopularidad: en los últimos meses, sus niveles de aprobación oscilaban entre un 2 % y 4 %.
La crisis de seguridad fue uno de los temas más utilizados por los opositores para cuestionarla. Entre enero y agosto de 2025, Perú reportó más de 6.000 homicidios, un incremento significativo respecto a años anteriores, además de un auge en casos de extorsión y violencia organizada. Un incidente que encendió la coyuntura política ocurrió cuando un concierto en Lima fue blanco de un tiroteo que dejó varios heridos, lo cual agitó la indignación ciudadana y dio fuerza a las mociones de vacancia.
Además, su presidencia estuvo salpicada de denuncias de corrupción, enriquecimiento ilícito y polémicas decisiones, entre ellas el llamado “Rolexgate”. El desgaste acumulado también se reflejó en su relación con el Congreso, que había actuado hasta entonces como un eje de poder con influencia decisiva en su gobernabilidad.
La reacción de la destituida presidenta
En un mensaje emitido desde el Palacio de Gobierno, Boluarte aceptó su destitución y lamentó la situación, aunque su alocución fue interrumpida en plena transmisión por los canales que la retransmitían. Acto seguido abandonó la sede presidencial sin que se conociera un destino definido.
El nuevo presidente interino, José Jerí, de 38 años, asume en un escenario marcado por profunda desconfianza ciudadana y una institucionalidad desgastada. En su juramentación, prometió garantizar una transición ordenada de cara a las elecciones generales previstas para abril de 2026.





