Los jóvenes eran retenidos contra su voluntad en una finca, los amenazaba, les enseñaban a disparar y luego los enfilaban en el grupo armado ilegal.
Unidades de inteligencia de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, dejaron al descubierto una red señalada de contactar jóvenes, retenerlos y entrenarlos para vincularlos a estructuras armadas del Clan del Golfo, en Antioquia.
De acuerdo con el seguimiento hecho por las autoridades, hombres armados trasladaron a dos adolescentes a una finca ubicada en la vereda Los Mangos, en Remedios, Antioquia.
“En ese lugar los mantuvieron retenidos en contra de su voluntad entre el 27 de agosto y el 12 de septiembre de 2025, los sometieron a adoctrinamiento y ejercicios relacionados con manejo de armas y explosivos, tácticas de patrullaje y de emboscados, y otras actividades que tenían como propósito vincularlos forzosamente a la subestructura Jorge Iván Arboleda Garcés del Clan del Golfo”, detalló la Fiscalía.
#Antioquia | Las autoridades descubrieron que el Clan del Golfo tenía un campo de entrenamiento en Remedios, Antioquia, donde secuestraban y adoctrinaban a jóvenes a la fuerza.
— La FM (@lafm) September 29, 2025
📌 Los menores eran retenidos en una finca, recibían instrucción armada y múltiples amenazas.
🔹 Tres… pic.twitter.com/9Gmqto5cmH
Elementos materiales probatorios obtenidos por el ente investigador permitieron identificar a tres de los presuntos involucrados en este y otros eventos delictivos similares. Se trata de Harold Alberto Marín Ríos, alias el Mocho; Jonis David Garzón Gallego, alias el Negro; y Eder Giovanni Sánchez Rodríguez, alias Lucas.

Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales los presentó a ante un juez de control de garantías y les imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, secuestro extorsivo agravado y entrenamiento para actividades ilícitas. Los procesados no aceptaron los cargos y deberán cumplir medida de aseguramiento en centro carcelario.
En el curso de la investigación se conoció que Marín Ríos y Sánchez Rodríguez serían los encargados de custodiar y entrenar a los jóvenes, en medio de amenazas de muerte; mientras que Garzón Gallego estaría implicado en el transporte de las víctimas a su sitio de cautiverio y en la definición de la logística para su permanencia.




