Un seguidor del Junior de Barranquilla denunció una de esas situaciones de violencia que se vive en las gradas de los escenarios futboleros en Colombia, lo que es un “pan de cada día”.
Por: Iván Peña Ropaín.
Descubrió que el “agua moja”, le dicen internautas a un hincha de Junior de Barranquilla quien, el domingo pasado, acudió con un amigo y su esposa al estadio Atanasio Girardot para ver juntos el duelo entre su equipo e Independiente Medellín y fueron agredidos con golpes e insultos.
El ciudadano, que no se identificó, pero quien por lo que dijo en el video que grabó es oriundo del municipio de Magangué, Bolívar, relató también que quedó sorprendido al ver cómo unas niñas paisas de 12 y 14 años, copiando la mala actuación de sus padres, les gritaban improperios y exigían también que los sacaran del estadio y les pegaran.
Según sus palabras: “Como son las cosas de la vida, al paisa se le recibe muy bien en la Costa. Los tratan como unos dioses, montan sus panaderías por allá, nadie les dice nada, los quieren, los adoran, usan sus camisas de Nacional y Medellín, lo hablo desde Magangué, porque en Magangué he visto mucha gente así, pero acá en Medellín, me parece barro”.
Más allá de lo que dice el hincha juniorista en su denuncia pública, hay que señalar que ello es una triste realidad que se vivencia en la mayoría, por no decir todos, de los estadios del país al no poder entrar con la camiseta del club visitante, y si no llevas puesta la del local, te perfilan como seguidor del club contrario y te conviertes en objetivo de insultos y agresiones físicas.




