La madre del seguidor del Leopardo recalca que su hijo nada tiene que ver con las ‘barras bravas’, señaló que es un empresario que visitaba Barranquilla. ¡Pide justicia para dar con los responsables!
Por: Iván Peña Ropaín.
Gracias a la evolución que ha mostrado, la suerte le sonríe un poco a la familia del santandereano Jonathan Daniel Castellanos Rojas, el hincha del Atlético Bucaramanga vilmente apuñalado en diez ocasiones por miembros de una de las ‘barras bravas’ del Junior de Barranquilla en la previa del juego que ambas escuadras sostuvieron el lunes anterior en el Metropolitano Roberto Meléndez.
Se ha conocido que este empresario de 30 años, quien nada tiene que ver con estas facciones populares que la mayoría reseña como grupos de “delincuentes, drogadictos y asesinos”, podría ser trasladado en los próximos días al Hospital Internacional de Colombia o a la Clínica Fosunab, en el sur del Área Metropolitana de Bucaramanga, con el fin de que reciba atención especializada.
No obstante, se estudia con detenimiento por parte del cuerpo médico de la clínica en Barranquilla a la que fue recluido de urgencia por las comprometedoras heridas, si se puede dar la posibilidad de esta movida en corto tiempo o, por el contrario, habrá que esperar a que se dé una mayor evolución en su salud.
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La madre de quien es un empresario que solo fue al Metro para ver a su equipo enfrentar al Tiburón, aprovechando que se hallaba de visita en la ciudad, advirtió que además de las heridas que le provocaron con las navajas y de los fuertes golpes que le propinaron los ‘barristas’ del Junior en distintas partes de su cuerpo, lo amenazaron de muerte.
Esto dijo la progenitora días después de arribar a la Arenosa para estar al lado de su hijo: “Le dijeron que las heridas eran de guerra y que si lo volvían a ver en Barranquilla lo mataban. Mi hijo no es un delincuente, es un empresario que solo fue a un partido de fútbol. Pedimos justicia y que revisen las cámaras para identificar a los responsables”.
Hasta ahora, la Policía Nacional no ha dado con la captura de ninguno de los mal llamados hinchas que perpetraron este abyecto ataque, el cual se produjo cuando Jonathan, en compañía de su esposa y un amigo, se bajaron del taxi en inmediaciones del Coloso de la Ciudadela y, tras recorrer unos metros, fue perfilado por ‘barristas’ que se ponen a pedir cédulas a quienes no portan la casaca ‘rojiblanca’ para saber si son de la región del equipo visitante, procediendo luego al ataque oligofrénico.




