El dueño del club, el polémico dirigente Eduardo Pimentel, opinó también al final del cotejo de forma picante: “¡Qué desgracia de gobierno, qué dolor de patria tan malpa…!”
Por: Iván Peña Ropaín.
Colombia transita en estos momentos por un nuevo magnicidio, después de décadas de registrarse el último, luego de que falleciera quien venía fungiendo como precandidato presidencial y senador del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, suceso dado la madrugada del lunes anterior y posterior a permanecer dos meses en una clínica tras ser víctima de un atentado sicarial en medio de un acto público en Bogotá.
Muchos sectores sociales se han sumado al dolor y a las condolencias hacia su familia, no siendo el fútbol profesional colombiano la excepción. En el duelo que cerró, la noche del lunes 11 de agosto, la fecha 6 de la Liga Betplay-II, el equipo Boyacá Chicó le ofreció un sentido homenaje.
Antes de iniciar el partido que sostuvieron contra La Equidad de Bogotá y el que acabó cero a cero, los jugadores del cuadro boyacense saltaron a la cancha con dos pancartas en las que se observaban el rostro de Miguel y una leyenda que rezaba: “Mataron la esperanza”.
Sobre la solidaridad manifestando su rechazo por lo sucedido, el dueño del equipo, el controvertido dirigente Eduardo Pimentel, expresó al respecto: “Crimen de estado, usted, yo y todo el mundo sabemos que ese tránsfuga fue quien fraguó el asesinato de Miguel. Qué desgracia de gobierno, qué dolor de patria tan malparido”.




