Desde que el técnico “charrúa” dirige al Tiburón, a este no se le ha visto en los cotejos aquella actitud medrosa que expusieron algunos de los últimos entrenadores que pasaron por el club.
Por: Iván Peña Ropaín.
Para las consecuciones de algunas de las victorias reportadas hasta ahora o para los empates logrados cuando se empieza perdiendo el partido, han sido vitales las raudas reacciones que no solo ha tenido el jugador dentro de la cancha, sino la ‘chispa’ que ha mostrado el actual técnico del Junior de Barranquilla, Alfredo Arias.
Las prontas movidas efectuadas a la hora de meter y sacar jugadores por parte del estratega de 66 años han sido muy oportunas, como la del choque del domingo anterior contra Envigado FC por la fecha 6 de la Liga Betplay-II, el cual terminó en tablas con un uno a uno.
Ese cotejo lo terminó perdiendo el conjunto barranquillero en los primeros 45 minutos, teniendo una primera parte bastante discreta y en la que fue fútil su producción ofensiva, mientras las constantes erratas desde la zaga defensiva permitieron que el equipo naranja se fuera con una victoria parcial al descanso.
Ya arrancando la segunda parte, de una el estratega “charrúa” puso a funcionar eso de lo que se comenzó hablando: “no demora ni se ralentiza como suele pasarle a algunos técnicos a la hora de mover su banco, bien sea para ir por la victoria o porque urge empatar el juego”.
Por ejemplo, metió antes de que rodara la esférica en los últimos 45 minutos, actuaciones que se le han visto en cotejos anteriores, aunque con otros nombres, a José Enamorado y Bryan Castrillón, dos jugadores que al final fueron los que llevaron al Tiburón a la igualdad que no es nada despreciable y que le permite a su club mantenerse en el liderato, así ese score no le haya gustado a algunos junioristas, quienes alegan que se debía ganar por el rival que tenían al frente.
Castrillón fue el que puso la diana, tras un buen pase de Enamorado, introduciendo luego Arias en cancha a futbolistas como Steven “Tití” Rodríguez, Joel Canchimbo y Teófilo Gutiérrez, movidas de fichas que develan que sin vacilar ese técnico va por la victoria cuando se requiere, no incurriendo en las típicas demoras o en los característicos temores que se les ha percibido a técnicos que han pasado por el Rojiblanco, situación que generalmente llena de impaciencia y animadversión al hincha.




