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Un sueño en Polonia que en segundos viró a una pesadilla: samario quedó paralítico tras accidente laboral

En el medio colombiano Blu Radio se informó que desde la Cancillería colombiana se precisó que no cuentan con recursos para ayudar a este compatriota, a quien le colocaron un plazo de 12 meses para pagar la deuda al centro hospitalario donde permanece internado.

Por: Iván Peña Ropaín.

El afable sueño europeo que vivía el samario Nicolás Barros Gómez se convirtió, en los últimos días, en una terrible pesadilla que lo tienen hoy postrado en una cama de una clínica en Polonia y escuchando de los médicos que a partir de ahora vivirá la vida en una condición de paralítico.

Este colombiano de unos 25 años, tal como lo hacen cientos de compatriotas al no hallar oportunidades en Colombia, partió años atrás en busca de un mejor futuro a ese país del Viejo Continente junto a su esposa, su compañera de mil batallas y quien será vital en la nueva contienda que les coloca el universo.

Nicolás dio a conocer su triste historia a través de un video en Youtube y en otras redes sociales, relatando que su hoy desgracia se produjo cuando sufrió un accidente laboral en la localidad de Samos, momentos en que adelantaba trabajos en una obra de construcción de estructuras metálicas.

Con palabras que emanan el lógico dolor y la fría impotencia, el nacido en Santa Marta recordó que su trágico suceso se dio el pasado 14 de abril, cuando en medio de su jornada de trabajo una bomba de hormigón cayó sobre su cabeza y le provocó serios daños en la columna cervical, específicamente en las vértebras C6 y C7, según informó el parte médico.

“Vine aquí a cambiar mi vida, a buscar una oportunidad, pero me encontré con una realidad muy diferente”, manifestó Nicolás en sus redes, viéndosele postrado en una cama del centro hospitalario al que fue remitido aquella fatídica mañana de abril.

Como secuelas quedó con parálisis del pecho hacia abajo, perdió toda capacidad de mover sus piernas y no da para mantenerse erguido por mucho tiempo, explicando al respecto: “Me colocaron un soporte especial para estabilizar mi tronco y aún tengo muchos puntos en la cabeza. Mi vida cambió para siempre”.

Más allá de dar a conocer su historia con cualquier otro fin que puedan imaginar algunas personas, lo hizo principalmente para denunciar que tras el accidente laboral, ni la agencia que lo contrató ni el empleador le han respondido con los requerimientos que competen en estos casos, ni siquiera se han comunicado con él.

La pareja de este samario denunció que fueron plenamente dejados a su suerte y actualmente no cuentan con ningún tipo de ayuda médica, económica o legal, manifestando ante lo susodicho: “Necesitamos el apoyo de personas de buen corazón. No tenemos a nadie aquí y Nicolás está sufriendo. Incluso su brazo izquierdo está afectado y su movilidad es muy limitada. Vinimos con un sueño y nos encontramos con esta pesadilla”.

Para quienes se preguntan: ¿Y dónde está la Cancillería colombiana? Pues bien, a través del medio colombiano Blu Radio se respondió que en estos momentos no cuentan con presupuesto para cubrir gastos médicos o repatriaciones, destacando que, si la familia lo solicita, podrán brindarle la asesoría pertinente para reclamar ante autoridades locales sobre el incumplimiento laboral que se viene presentando.

Todo se torna más complejo para Nicolás no solo por la visible “espalda que le han dado” en ese país o porque ahora despierta día a día sabiendo que jamás volverá a caminar, sino porque ahora debe convivir en su cabeza con el cómo va a hacer para pagar todo lo concerniente a la hospitalización que viene cumpliendo, ya que el centro asistencial le puso como plazo 12 meses para saldar la deuda, advirtiendo que puede rastrearlo legalmente gracias al ‘Pécel’, un documento de identificación obligatorio que exigen al ingresar y laborar en Polonia.

No sabiendo qué hacer y aspirando al buen corazón de sus paisanos en Santa Marta o en cualquier otra región de la Costa o de Colombia, en el video dieron a conocer el número de WhatsApp (+57) 301 252 5396 para quienes deseen lo puedan contactar y así “tenderle una mano”.

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