A las 4:00 de la mañana del 2 de septiembre, dos sicarios lo impactaron en el cuello y en el brazo.
Ángel Escorcia lucha por recuperarse tras las heridas recibidas con arma de fuego en su humanidad, mientras conducía un bus afiliado a la empresa Sobusa.
El dolor y el temor se han incrementado luego de conocer sobre el asesinato de su compañero de labores Jamir Palacios, ocurrido este martes por la noche frente a la Terminal de Transportes.

El pasado 2 de septiembre, Ángel Escorcia sufrió un atentado similar, pero a diferencia de Jamir, contó con mejor suerte. Siendo las 4:00 de la mañana, cundo apenas Escorcia iniciaba su primera ruta de bus del día, 2 sujetos abordaron el vehículo y se confundieron entre los pocos pasajeros que transportaba.
Al pasar por el sector de María Modelo, los 2 sicarios desenfundaron sus armas y sin mediar palabras mostraron sus intenciones de atentar contra el conductor. Hábilmente Escorcia escapó por la puerta izquierda ubicada junto al timón, corrió varios metros siendo perseguido por los delincuentes quienes le dispararon en repetidas ocasiones.
Las balas criminales impactaron a Ángel Escorcia en el cuello y en el brazo, los sicarios huyeron y varias personas auxiliaron al conductor y lo trasladaron a la clínica Los Almendros donde fue intervenido quirúrgicamente.

Ángel y su familia tienen mucho temor por lo ocurrido, el conductor aún no se repone de sus heridas y de la muerte de su compañero. Escorcia afirma estar recibiendo acompañamiento de la empresa Sobusa pero clama por mayor presencia de la policía en las rutas diarias, hasta que la situación de peligro se normalice y así sentirse más protegidos.




