Estas facciones populares se han convertido en un cáncer para el fútbol colombiano, llegando hasta tener el poder de sacar personas de las tribunas si estas no portan la camiseta del local.
Por: Iván Peña Ropaín
Desde la mañana de este lunes, en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), en Bogotá, se adelanta una de las últimas asambleas de fin de año y en la que participan los presidentes de los 36 clubes afiliados a la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor).
La idea es discutir varios puntos, como por ejemplo, el sistema de campeonato para 2025, el tema del promedio para descender de la A a la B y el formato de ascenso de la segunda división a la primera categoría.
Pero uno de los ítems que debe generar más expectativa es el de las denominadas ‘barras bravas’, las cuales han hecho y deshecho desde las graderías de los distintos estadios del país y sin tener todavía una “mano firme” que los ponga en su lugar, siendo el suceso más reciente el vivido en la final de vuelta de la Copa Colombia 2024 en el Pascual Guerrero de Cali entre América y Nacional.
Al minuto 84, ese cotejo tuvo que ser suspendido y luego fue finalizado por falta de garantías, quedando el score cero a cero y dejando el global 3-1 a favor del verde de los paisas, lo que al final lo decretó bicampeón de esa competición.
Los principales autores de la violencia en los minutos finales de ese compromiso fueron los miembros de la ‘barra’ ‘Barón Rojo Sur’, aunque muchos hinchas del común se contagiaron del ambiente beligerante y llevaron a que el partido fuera suspendido por falta de garantías.
Se espera que entre las conclusiones que se tomen en la asamblea que se realiza en Dimayor, se opten por medidas en contra de estas facciones populares que se han convertido, de cierto modo, en los dueños de los escenarios futboleros y cuya permisividad que ha habido por parte de las autoridades los ha hecho acreedores de la potestad de decidir qué persona entra o no al estadio y cuándo se deben suspender los partidos.




