El hombre, quien además de las picaduras sufrió varias fracturas, falleció mientras era atendido en un hospital de Barranquilla.
De manera inesperada acabó la vida de Michel Villa Moya, de 33 años de edad, quien en la mañana del pasado domingo 10 de marzo sufrió un accidente en medio de un ataque de abejas, al parecer africanizadas, a la altura del municipio de Sabanalarga, Atlántico.
“Él iba para Cartagena a hacerle un mantenimiento al carro porque allá tiene un mecánico de confianza, en la vía, llegando a Sabanalarga, llevaba los vidrios del carro abajo, se le metieron unas abejas, lo atacaron dentro del carro, eso hizo que perdiera el control y se estrellara contra un poste, quedando ahí tirado, herido, muchísimas, muchísimas abejas le picaron; los muchachos que lo auxiliaron dijeron que tenía muchas abejas que le picaron, además de eso sufrió una fractura en la pierna izquierda y una herida debajo de la rodilla de la pierna derecha”, contó el padre de Michel.
El hombre fue llevado hasta el Hospital de Sabanalarga. “Allí nos dijeron que tenia una herida de cuarto nivel y que no podían operarlo porque el hospital no contaba con los recursos, que lo iban a trasladar al CARI, a las 4 llegó la ambulancia. Él fue intubado, al llegar al CARI nos dijeron que prácticamente allá no le hicieron nada, que ellos se enfocaron fue en la herida de la piernas mas no en las picaduras de las abejas”, añadió.

El progenitor de Villa Moya describió sobre la gravedad de las picaduras: “Lo picaron en todo el cuerpo, los que lo socorrieron nos dijeron que no tenía ni un pedacito del cuerpo en el que no le hubiesen picado las abejas, fueron abejas ‘africanas’, eso para mí fue negligencia médica porque en una clínica deben saber las consecuencias de esas picaduras. Él llegó aquí mal, el médico dijo que allá no le hicieron nada, cuando llegó aquí a Barranquilla ni 5 minutos demoró cuando empezó a darle paro cardiaco. Eso fue a las 6 de la mañana del domingo y falleció alrededor de las 7 de la noche”.
Michel Villa era conductor de tractomula, sin embargo, cuando ocurrió el accidente iba a bordo de su vehículo propio. Este hecho trágico deja sin padre a una bebé de 2 meses, un niño de 11 años de edad y una niña de 13.
Con el rostro cubierto de lágrimas y la voz entrecortada, Cándida, madre de Michel, expresó: “Tengo cinco hijos, él era el mayor, ese hijo siempre me decía: ‘Madre bella, ¿cómo amaneciste?, ¿cómo está hoy mi madre?’, y lo último que me dijo ahorita cuando entré fue: ‘Madre, estoy mal’, medio abrió los ojos, enseguida los cerró y no me dijo más nada”.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




