A quien funge como presidente de la Real Federación Española de Fútbol, su escándalo ya lo podría llevar hasta la cárcel.
Por: Iván Peña Ropaín.
A toda la tormenta desatada sobre el suspendido provisionalmente presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, se le sumó otro más la mañana de este lunes. La Fiscalía de la Audiencia Nacional Española anunció que le abrió una investigación tras denuncias en su contra por el delito de agresión sexual, suscitada esta por el beso sin consentimiento que le dio en la boca a la jugadora Jenni Hermoso.
Tal ministerio público ibérico indicó que no tiene ninguna duda de que, a la vista de las declaraciones de la futbolista de la Selección España Femenina de Fútbol de Mayores sobre el beso irrespetuoso recibido en medio del acto de premiación por la Copa Mundo que ganaron en el reciente Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023, “no fue consentido” y por ello ha dictado un decreto en el que conmina a realizar diligencias para “llevar a cabo la investigación de los hechos objeto de denuncia”.
El procedimiento emprendido por la Fiscalía se dirige también a la jugadora afectada para “informarla de sus derechos como víctima de un presunto delito de agresión sexual” y le da la posibilidad de que, en un plazo de 15 días, se ponga en contacto con el ente investigativo para llevar a cabalidad el proceso en contra de Rubiales.
Huelga de hambre de madre de Rubiales
Todo el infierno por el que atraviesa Luis Rubiales, a quien además de los miles de cuestionamientos en su contra fue suspendido provisionalmente de su cargo de presidente de la RFEF por parte de la misma FIFA, no solo tiene en alteración al implicado, sino a Ángeles Béjar, su madre.
La longeva mujer, el domingo 27 de agosto, decidió encerrarse en la iglesia de la Divina Pastora de la ciudad española de Motril, perteneciente a la provincia de Granada, con el fin de adelantar una “huelga de hambre” hasta que se encuentre una solución a la, según ella, “cacería inhumana y sangrienta que están haciendo con mi hijo, algo que no se merece”.
Doña Ángeles Béjar se quedó en el interior de enunciada parroquia en compañía de su hermana, una vez se marcharon el párroco y feligreses de la misa dominical.




