La tranquilidad para ellas en el país asiático culminó luego de que el grupo radical se tomara Afganistán.
Por: Iván Peña Ropaín.
Pasado el Mundial de Fútbol disputado en una fecha atípica en Catar y ahora entrando el nuevo año y con este la reactivación de las distintas disciplinas, en muchos países volvió la alegría que produce el deporte, incluso, en aquellos donde la pobreza y la violencia perturban la vida de sus habitantes casi que a diario.

No obstante, hay una nación en la que esta alegría se ha tornado en tristeza y resignación en el último año, más ahora empezando el 2023. Desde Afganistán, ya comenzaron a circular en las redes sociales fotografías de mujeres deportistas protestando por el restablecimiento de sus derechos a practicar el ejercicio profesional del deporte que en estos momentos tienen prohibido, hasta para aquellas que lo realizan a modo aficionado, desatándose la lamentable situación tras la llegada de los talibanes al poder en esa nación perteneciente al Emirato Árabe Islámico.

Por ejemplo, hay una fuerte y deprimente imagen en la que se observa a la ciclista afgana de nombre Noura montada en su cicla, la cual intenta manejar como puede, ya que tiene puesta la reconocida burka.
Igualmente, se han dado a conocer otras fotografías en las que en una de ellas se aprecia a una practicante del boxeo tailandés posando con dicha túnica de tradición islámica, cuya función es cubrir completamente el cuerpo de la mujer por cuestiones religiosas, entre otros aspectos históricos.

Así mismo, hay otras féminas que practican fútbol, voleibol o baloncesto, entre otras disciplinas deportivas, y a las que les toca desarrollar la actividad ataviadas con dicha prenda, lo que indudablemente les estorba para el sano desarrollo de los movimientos físicos, por ejemplo, además de que las agota y deshidrata de forma rápida cuando el calor en ese país se hace infernal.
Como se recordará, el 15 de agosto de 2021 los talibanes entraron de forma violenta a Kabul, la capital de Afganistán, y tomaron el control de ese país, ubicado en Asia del sur. Durante todo este tiempo, crecieron de forma exorbitante las denuncias por violaciones a los derechos humanos de las mujeres y niñas, situación que no se veía a gran escala previo a que ese movimiento político-religioso y organización militar islamista se apoderara de tal nación. Ellas tenían mayores libertades, no solo en el campo deportivo, sino en cualquier otro de la sociedad.





