Los subversivos entrarán en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) para empezar su tránsito a la vida civil.
Tras casi cuatro años de gobierno, la administración de Gustavo Petro parece que por fin alcanzó un pequeño paso en el marco de la denominada “paz total”. En las últimas horas, 100 integrantes de la guerrilla de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) dejaron las armas y sus uniformes para ingresar a una zona de preconcentración temporal.
El grupo armado ilegal, disidente de las extintas FARC-EP y lideradas por alias Walter Mendoza, inician de esta manera su tránsito a la vida civil tras un amplio periodo de negociaciones y diálogos con el Gobierno nacional.

Los desmovilizados se asentarán en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados, ubicada en el Valle del Guamuez, en el departamento de Putumayo. El tiempo que permanecerán allí será de 10 meses, según el acuerdo firmado entre las partes.
Armando Novoa, jefe de la delegación del Gobierno en la mesa de diálogos, ha destacado que se trata de un avance significativo en el proceso de desarme y reintegración, acompañado de un Mecanismo de Monitoreo y Verificación que incluye a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP/OEA).
La ZUT en Valle del Guamuez cuenta con adecuaciones básicas para recibir a los integrantes de la CNEB. El espacio busca facilitar la verificación del cese al fuego, la entrega progresiva de material de guerra y actividades de capacitación para la reinserción.

Este paso se enmarca en acuerdos previos de los ciclos de diálogo, que incluyen también compromisos de desminado humanitario y erradicación de cultivos ilícitos en zonas de influencia de la CNEB. Sin embargo, el proceso ha generado controversia en medio de la recta final de la campaña para la segunda vuelta presidencial del próximo domingo. Críticos han cuestionado el timing y la conveniencia de la medida, mientras el Gobierno defiende que no equivale a “un Caguán” y responde a compromisos humanitarios y de paz territorial.
La CNEB, que opera principalmente en Nariño y Putumayo, ha expresado su disposición a dejar las armas de manera progresiva. Autoridades esperan que este primer grupo de 100 sea el inicio de un proceso más amplio de desmovilización.




